Hace cerca de un año y medio, el millonario Marcelo Claure presentó el proyecto Bolivia 360, que incluía un convenio con el Harvard Growth Lab. Con bombos y platillos, anunciaron un equipo de “los mejores economistas del mundo” para elaborar un plan de reactivación.
El tan esperado documento ya está terminado
Estas son sus medidas: 1. Gasolinazo y dieselazo. 2. Eliminación de la subvención al GLP 3. Privatización total de la distribución de combustibles. 4. Tarifazo eléctrico (y fin de la subvención al gas natural). 5. Devaluación del 20%. 6. Recorte a la inversión pública. 7. Ajuste fiscal hasta bajar el déficit al 7% del PIB. 8. Privatización del litio. 9. Legalización de transgénicos y 10. Mayor dependencia externa.
El Growth Lab no es un instituto que promueva el crecimiento económico, sino un laboratorio de recetas neoliberales. La mayoría de los países donde ha realizado estudios similares (Etiopía, Liberia, Tanzania, Namibia, Sudáfrica, Kazajistán, Azerbaiyán, Jordania, Líbano, Albania, etc.) siguen en crisis o en situación de vulnerabilidad.
Por más exhaustivo que parezca su diagnóstico, las recetas son siempre las mismas: priorizan ajustes neoliberales y la promoción de los intereses privados de empresas transnacionales. Los documentos copian medidas aplicadas en otros países, creyéndose ingenuamente que pueden replicarse sin comprender las particularidades de cada territorio.
Encargar estos trabajos a equipos extranjeros no es recomendable. Sus autores -todos extranjeros- no son “los mejores del mundo” ni ex autoridades (salvo alguna excepción): son jóvenes investigadores con poca experiencia pública. El documento no aporta nada nuevo que no se haya debatido ya en campaña. Muchas de sus conclusiones reciclan análisis y comentarios de economistas locales a quienes no se cita. Esto sugiere que la mayor parte del análisis surgió de una catarsis de conocimientos que debieron realizar sus autores.
Es vergonzoso que quienes fanfarronearon de sus capacidades menospreciaran el capital intelectual boliviano, el cual finalmente no aparece en ninguno de los documentos presentados. ¿Acaso no hay profesionales bolivianos competentes, dentro y fuera del país, capaces de realizar estudios similares con mayor conocimiento local? ¿O la necesidad de “rearticular las diásporas de profesionales” que menciona uno de los estudios es puro cuento de escritorio?
Este informe apunta a justificar un acuerdo con el FMI, bajo la supuesta urgencia de contar con un “ancla institucional creíble” para llevar adelante los ajustes y una “reforma exitosa”, con la excusa de que cualquier financiamiento alternativo sería insuficiente. Pero si bastara con el respaldo del FMI, ¿por qué Argentina no ha logrado estabilizar su economía después de diez años de acuerdos con el organismo? No necesitamos un ancla institucional, sino un ancla monetaria.
El modelo anterior —al que critican— sacó de la pobreza a más de dos millones de bolivianos y logró el mayor crecimiento regional durante años. Confunden modelo con gestión. Insistir en que el origen de la crisis es fiscal es puro dogmatismo. El problema no es el tamaño del déficit, sino cómo se financia (Velasco, 2022). También plantean la falsa premisa de que un ajuste fiscal puede ser expansivo, algo nunca visto en América Latina en procesos de ajuste recientes.
Las compensaciones que propone el Growth Lab ante nuevos ajustes son hipócritamente insuficientes: ofrecen ajustes permanentes a cambio de compensaciones transitorias.
El señor Claure desapareció del mapa político. No financió las encuestas para dirimir al candidato opositor en la pasada gestión, no apoyó la realización de primarias como se comprometió, y no contribuyó con un equipo económico para respaldar al gobierno actual. No invirtió los millones que dijo dar a microempresarios. Su última aparición pública fue en el foro de Davos hace varios meses ¿Con que motivo?





