El resultado electoral de la primera vuelta fue la primera gran sorpresa política, a la vez, la confirmación del aplazamiento de las grandes empresas de márquetin electoral que están acostumbrados a predecir resultados de ficción y manipular la opinión pública con total impunidad.
La primera vuelta fue una sorpresa, sí, pero la segunda ya no lo fue, por lo tanto, la organización del gobierno no se dio los primeros días de noviembre antes de que jurara a la presidencia Paz Pereira, es decir, el gobierno se organizó desde finales de agosto, hubo el tiempo para estructurar la organización del poder político.
Sin pausa se deslizó de la centro derecha a la extrema derecha, su primera gira fue hacia los EEUU, recibió la venia de míster Trump; su segunda gira fue hacia la sede del agro poder en Santa Cruz; como muestra de su lealtad fue jurar en nombre de Dios, Patria y familia, la triada mussoliniana; se alineó a los presidentes Milei y Noboa; rindió pleitesía al futuro presidente chileno José Antonio Kast hijo putativo del dictador Pinochet, para que no quepan dudas de su militancia de extrema, ya en la presidencia reanudó relaciones con el gobierno genocida de Israel; en la ONU Bolivia por instrucción de Paz Pereira y del eterno funcionario del PNUD hoy convertido en canciller decidió no apoyar la resolución impulsada por Ghana contra la esclavitud.
Cómo se organizó la estructura de poder en el gobierno: Gabriel Espinosa fue presentado como el gurú de la economía por Samuel Doria Medina candidato presidencial el 2024, la frase “100 días carajo” no es atribuible a Espinosa, pero si le otorgaban la responsabilidad de cumplir ese reto por el perfil mediático y político que construyeron de él; era el “ministro anticrisis”.
Al momento de conocerse la derrota de Doria Medina, porque no clasificó a las finales presidenciales, Espinosa por delegación del empresario se mudó a la vereda del frente, al del PDC de Rodrigo Paz Pereira; el ministro anticrisis empezó a liderar el equipo económico del futuro gobierno desde inicios de septiembre (2025), para cerrar el combo político, Doria Medina se sintió co-gobernante y también transfirió el pase de José Luis Lupo, su candidato vicepresidencial para que sea el nuevo gentleman del poder político.
Espinosa y Lupo eran los pilares en donde se erigía el gobierno y no así el presidente ganador y electo, menos aún el vicepresidente, que pasó a ser la figura decorativa y el personaje negativo de la nueva elite gubernamental.
Para la elite en el gobierno, Edman Lara nunca fue considerado vicepresidente, solo era para ellos “el paco” que debía cuidar el edificio de la vicepresidencia y no dirigir la Asamblea Legislativa.
Paz Pereira confundió consciente o inconscientemente que imagen es similar a liderazgo, además creyó que decir una frase en campaña tiene el mismo valor que expresarla siendo presidente, en esa dinámica de imagen y campaña electoral empezó a desenvolverse el presidente.
A pocos días de ser ungido presidente, cuando gozaba de un alto nivel de popularidad, mostró cual era la estrategia diseñada para su gobierno, tenía que partir por descalificar los veinte años de gobierno de los “indios izquierdistas”, por ello en un acto público empezó con las frases que parecían la afirmación de una realidad dramática, que en el corto tiempo se volvió en caricatura del presidente.
Primer acto: les dijo a los jubilados: “no hay plata en la Gestora, se lo han robado, no sabemos dónde el dinero de sus aportes”, esa afirmación expresada por la principal autoridad política del país anunciaba el drama para los jubilados, pero como dice el dicho popular, más sabe el diablo por viejo que por sabio, los dirigentes de las confederaciones de jubilados le exigieron al presidente que explique la situación financiera de la Gestora, aquí empezó el drama del ninguneo al presidente.
El ministro estrella anticrisis al día siguiente quiso aclarar lo que dijo presidente, pero dejó en evidencia que Paz Pereira sigue en campaña, Espinosa dijo que “los dineros administrados por la Gestora de los jubilados están invertidos en el sistema financiero y en la compra de bonos” es decir los miles de millones de dólares aparentemente evaporados si existían y están a buen recaudo en el sistema financiero privado.
Segundo acto: en febrero de este año, el presidente anunció con pompas y sonajas que “el año 2026, será el año de la autonomía, que transferirán el 50% de los ingresos fiscales del Estado a las gobernaciones y municipios”, con esta frase estaba aniquilando el centralismo de dos siglos y del MASismo, pero volvió aparecer el ministro anticrisis: “la transferencia del 50 en inviable este año, podrá empezar el próximo año de forma gradual, pero se necesita un análisis financiero de sostenibilidad”, ahora ya no estaba aclarando al presidente, le estaba diciendo “su excelencia Ud. no conoce la situación financiera del Estado ni de su gobierno”.
Tercer acto: en el acto más importante del republicanismo, el 25 de mayo anunció Paz Pereira que “…el presidente y sus ministros se bajaran el 50% de sus salarios”, fue el titular de la prensa nacional, la austeridad empezaba por las principales autoridades del poder ejecutivo, pero volvió a aparecer el ministro anticrisis por la noche: “no habrá reducción de salarios, sino los ministros voluntariamente devolveremos el 50% de nuestra remuneración”… uyy atatau como decimos popularmente, Espinosa le está recordando al presidente que la política salarial está en función de la remuneración del presidente, es decir que si el presidente se rebaja el salario, todo la escala salarial se modifica: los funcionarios públicos que perciben un salario del TGN son: el Ejecutivo, Legislativo, Judicial y Electoral, universidades públicas, policías y Fuerzas Armadas les afectará la reducción. Ya no se dijo más y el presidente callo: calladito se ve más bonito.
Esta descripción no pretende ser un sarcasmo, aunque utilicemos o recurramos a frases populares, sino es un hecho evidente, al presidente Rodrigo Paz Pereira que juró fidelidad a la extrema derecha está siendo ninguneado por sus ministros que son de misma corriente de extrema, mientras tanto el país está a la deriva.Es evidente que Espinosa tiene aspiración presidencial, esa aspiración está en función de mostrar la imagen del actual presidente como deficiente y él presentarse como el que conoce la economía y el país.





