Después de tantos años de una organización exitosa a través de su principal representante como lo sigue siendo la Central Obrera Boliviana (COB), hoy la lucha obrera toma matices más dramáticos siguiendo la toma de poder del nuevo presidente de la nación Rodrigo Paz.
Ahora nos encontramos en un momento en el cual la lucha se enfrenta contra la realidad económica y las demandas se centran en la supervivencia de los trabajadores dentro de un nuevo gobierno que impulsa un sistema completamente ajeno a las necesidades del pueblo trabajador.
Entrando en contexto rápido, después de un 2025 que termino con más de un 20% de inflación nacional y con 841 conflictos sociales registrados (la cifra anual más alta en los últimos 50 años) de los cuales la gran mayoría fueron demandas económicas y laborales, el panorama hace reminiscencia a una hiperinflación de los años 80. Dicho eso, la experiencia boliviana actual está intrínsecamente marcada por los cambios hechos por el Movimientos al Socialismo (MAS) y su salida del gobierno que viene en dos etapas, con el golpe de estado al presidente Evo Morales y con el fin de una terrible gestión económica del presidente Luis Arce. Ahora en un 2026 con un gobierno indiscutiblemente de derecha como lo es el de Rodrigo Paz, el espacio que las luchas obreras mantenían hasta cierto nivel dentro del interés directo de los gobiernos anteriores ha sido erradicado y se debe retomar con la fuerza de antaño la organización popular directa y las demonstraciones de presión masiva en la calle.
Marcas de este último punto son la marcha que se realiza en este mismo momento llamada la Gran Marcha Campesina que desde Beni y Pando se dirigen a La Paz para demostrar que el pueblo organizado esta en contra de las últimas medidas del gobierno central. A este punto, la COB ha demostrado su apoyo directo desde su comité ejecutivo nacional, remarcando su continua posición en contra de los avasallamientos del gobierno en contra del bienestar de la ciudadanía. Todo esto sucede mientras organizan su cabildo este 1 de mayo que llega después de la negativa por parte del gobierno del pliego petitorio mandado por la COB que, entre otros puntos, planteaba un incremento salarial de un 20% en coherencia con la inflación que el país está viviendo. En este cabildo se tratarán 11 puntos, de los que personalmente los más importantes se deberían considerar los 2 primeros: Respeto a la Constitución Política del Estado y la defensa y resguardo a los recursos naturales, al patrimonio nacional y la no privatización a las empresas públicas del Estado. Esta claro que durante este cabildo se tratarán a su vez las diferentes medidas de presión que se tomarán para que sus peticiones sean respondidas desde el ejecutivo nacional.
Dado el contexto actual es importante realizar un análisis profundo que nos permita entender, con visión proyectada en el futuro, cuál es la dirección que la lucha obrera va o debería tomar. Bajo un lente personal marcado por una profunda empatía y apoyo completo a la lucha obrera, que termina siendo inescapablemente la lucha de todos, creo que el primer paso hacia adelante debería ser la recuperación de los horizontes esperanzadores que enmarcan una realidad desde un discurso construido desde la organización popular. Los últimos años, principalmente los últimos meses, han sido una serie de golpes directos a la construcción de proyecto que los diferentes sectores sociales se han propuesto a impulsar y dirigir. Es la recuperación de ese discurso unificador que encause los esfuerzos hacia una vida digna en común que debería se primordial y transversal a las demás medidas que se deberán tomar en los siguientes momentos de nuestra historia. Si hemos de resistir y eventualmente superar esta época de crisis e incertidumbre es imprescindible unirse bajo un discurso que nos permita pintar sobre la realidad el proyecto por el cual los obreros, campesinos, fabriles, asalariados y los demás sectores oprimidos por el sistema vigente han dado hasta sus vidas, es ahora donde este proyecto debe volver a tomar la primera plana de la organización popular por encima de los intereses de sectores que podrían verse como separados cuando en realidad nos une un profundo sentido de comunidad, empatía y una búsqueda constante de la vida digna para todos.





