El Estado Plurinacional de Bolivia, es el resultado de la acumulación de fuerzas y luchas del Bloque Popular, luego de que transcurrieran más de 20 años de inoperancia y permanente fracaso del neoliberalismo, que se implantó a sangre y fuego, a partir de mediados de los años 80´s, con el decreto supremo 21060.
Inmediatamente de la victoria electoral de diciembre de 2005, el Bloque Popular, empezó hacer realidad la llamada Agenda de Octubre, con las reivindicaciones de Nacionalización de los Hidrocarburos, Distribución de Tierras a los Pueblos Indígena Originarios y la Asamblea Constituyente.
En febrero de 2009 se promulga la Nueva Constitución Política del Estado, producto del texto constitucional aprobado por la Asamblea Constituyente, que dio origen a la creación del Estado Plurinacional de Bolivia.
La Constitución aprobada en esa época de efervescencia de la Revolución Democrática Cultural, establece que la nación boliviana está conformada por la totalidad de las bolivianas y bolivianos, las naciones y pueblos indígena originario campesinos, y las comunidades interculturales y afrobolivianas que en conjunto constituyen el pueblo boliviano.
Desde entonces, tenemos una arquitectura estatal Plurinacional, expresada en la Constitución Política, solidaria, emancipatoria, colectiva y comunitaria.
El año 2009 Bolivia ha transitado de un estado unitario neoliberal, a un Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, teniendo como punto de referencia y lucha, la descolonización.
El decreto supremo 405, del 20 de enero de 2010, establece como fecha de celebración del “Día de la Fundación del Estado Plurinacional”, el 22 de enero de cada año.
A partir de aquello, empieza la construcción del Estado Plurinacional, asumiendo como base la redistribución de la riqueza que generan los bolivianos y las bolivianas, además de marcar el inicio de una nueva etapa política y administrativa en Bolivia.
Es así, que durante el periodo de 2009 al año 2019; por ejemplo, en el ámbito de la salud se crea el Seguro Universal de Salud, para todos los bolivianos que no cuentan con seguro médico, atendiendo de esta manera el servicio más elemental y urgente que precisa la población boliviana, favoreciendo particularmente a la gente que tiene menos ingresos y no cuenta con un empleo formal.
Se dispone el pago de bonos y subsidios, en favor de la población más vulnerable, por ejemplo, la Renta Dignidad para las personas de la tercera edad, Bono “Juancito Pinto” para los estudiantes de unidades educativas fiscales y el Bono “Juana Azurduy” para las madres bolivianas.
En el ámbito laboral se establece un salario mínimo nacional equivalente a la décima parte del sueldo del Presidente del Estado, salario que se ajusta de manera automática; la inamovilidad funcionaria para los padres de menores hasta un año de edad y para los padres que tengan hijos con discapacidad, o para quienes padezcan enfermedades terminales.
La derecha neoliberal (que ahora se autodenomina liberal o libertaria) amenazó y amenaza permanentemente, con hacer desaparecer todos esos beneficios y derechos del que gozan nuestros compatriotas. Los neoliberales se llenan la boca diciendo que la redistribución de la riqueza en favor de los bolivianos y bolivianas fue una “gastadera y robadera”, vociferan también que se constituye en un “despilfarro” que los bolivianos se beneficien de servicios públicos de calidad.
La derecha boliviana, en su visión republicana cleptocrática, corrupta, racista y discriminadora, piensan que son los únicos que pueden beneficiarse de la riqueza que generan todos los bolivianos. No aceptan ni toleran que los sectores más vulnerables y populares puedan recibir el fruto del esfuerzo de todos los que conforman nuestra patria.
Por eso añoran el regreso de la “república” para volver a ejercer su dictadura de clase, elitista y excluyente, para retomar su condición de ser amos y señores del saqueo impune de los recursos públicos, como lo fueron desde la fundación de Bolivia en 1825 hasta el año 2005, que equivalen a 180 años de latrocinio, expolio y enriquecimiento mal habido, élites que negaron sistemáticamente la participación de los sectores populares en los niveles de decisión gubernamental.
Se han acostumbrado a disponer de las arcas del Estado para su beneficio personal, distribuir entre sus familiares y allegados los cargos en el servicio público nacional y en el servicio exterior; ingresan a la administración pública como funcionarios a como dé lugar, por la ventana, por el techo, por la cama; los “republicanos” nunca ingresan a desempeñar sus labores por la puerta grande. Se creen predestinados por la “divinidad” para apropiarse de manera arbitraria e ilegal la riqueza del erario nacional.
En esta coyuntura, se permiten lanzar arengas para desmontar y eliminar el Estado Plurinacional; inventan todo tipo de sabotajes para quebrar las empresas estatales, amenazan con suprimir los bonos y subsidios que se otorga a la gente más necesitada, odian y desprecian a las bolivianas y los bolivianos de a pie; como consecuencia de su herencia colonial, lanzan vituperios racistas como “indio de mierda” (que ahora lo solapan con “masista de mierda”), con la supuesta idea de sentirse superiores a los pueblos indígena originarios de Bolivia.
Cuando los republicanos neoliberales toman el poder, promulgan leyes que favorecen la explotación de los trabajadores, eliminan los derechos laborales para beneficiar a sus aliados de la empresa privada, facilitan el saqueo de los recursos naturales y el remate de las empresas estatales a las transnacionales capitalistas, a precio de gallina muerta.
Desconocen la autoridad, jurisdicción y competencia de la justicia boliviana, imponen que en sus normas legales se incorpore la llamada “seguridad jurídica” a favor de las transnacionales, dejando en sus manos los arbitrajes internacionales, como ha sido el caso de la CIADI, buscan definir las controversias surgidas en los contratos leoninos de saqueo de nuestros recursos, siendo las instancias que controlan los centros de arbitraje. La esencia del neoliberalismo en la administración del Estado, es dejar en la ruina y miseria a los bolivianos, condiciones extremas que defiende la derecha criolla.
El régimen de Rodrigo Paz Pereira, se constituye en la expresión neoliberal; que desprecia y niega la soberanía de Bolivia, su único afán es entregar la riqueza de nuestro país a la voracidad capitalista transnacional, pretendiendo ocultar ese su rasgo, gritando demagógicamente Bolivia, Bolivia, Bolivia. Es la peor traición que se está cometiendo en contra de nuestra Patria, que va en desmedro de los intereses y derechos de los bolivianos.
Hasta ahora, no han podido, ni podrán jamás, cambiar el curso de la historia, no podrán alterar ni cambiar el Estado Plurinacional Comunitario, que es el resultado de la lucha histórica de los pueblos y naciones que conforman nuestra patria llamada Bolivia.
El Estado Plurinacional, ha llegado para quedarse, como se puede comprobar cada día con el flamear de la wiphala de manera firme y combativa en cada rincón del país, y demostrada en cada acción ciudadana, en cada acción política, con la movilización y lucha en las calles y carreteras, el campo y la ciudad; cuando la antipatria neoliberal pretenda desconocer los derechos adquiridos definitivamente por el pueblo boliviano o cuando tramposamente se quiera facilitar a las transnacionales el saqueo del patrimonio de todos los bolivianos y bolivianas.
Está pronto el retomar el destino en nuestras propias manos, la lucha es incansable hasta entonces, la organización y la unidad son el camino de la victoria irreversible del Bloque Popular.





