El cuarto intermedio abre una ventana para el diálogo en medio de los bloqueos que ya generan pérdidas económicas, tensión política y alertas en varios municipios afectados por la falta de medicamentos, insumos, además de oxígeno medicinal.
Lo que comenzó como el preámbulo de un posible enfrentamiento entre movilizados cívicos y bloqueadores en San Julián terminó abriendo un espacio para el diálogo y la pacificación. Tras una reunión de emergencia en instalaciones del Comité pro Santa Cruz, la dirigencia cívica decidió desactivar la movilización convocada para este martes rumbo a la Chiquitania, luego de aceptar la mediación de la Iglesia Católica, la Policía y las Fuerzas Armadas, en medio de un conflicto que ya provoca desabastecimiento de medicamento, oxígeno e insumos médicos en varios municipios del departamento.
La posibilidad de una tregua surgió tras el vencimiento del plazo otorgado al Gobierno para restablecer el libre tránsito en las carreteras cruceñas, bloqueadas por sectores campesinos afines al ‘evismo’, que exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz. El objetivo era concentrar a ciudadanos en el Cristo Redentor y avanzar hacia San Julián para intentar desbloquear la vía cortada desde hace casi dos semanas.
Sin embargo, el temor a posibles enfrentamientos llevó a la Iglesia Católica a intervenir para abrir una instancia de diálogo. El arzobispo de Santa Cruz, monseñor René Leigue, insistió en que “el diálogo siempre tiene que prevalecer” y advirtió que el conflicto genera preocupación en toda la ciudadanía por el riesgo de extender la crisis registrada en La Paz hacia otras regiones del país.
Leigue llamó tanto al Gobierno como a los sectores movilizados a buscar una salida negociada y a pensar en las consecuencias humanas de los bloqueos. “Los que están bloqueando deben pensar también en su familia”, sostuvo, al remarcar que las medidas afectan a adultos mayores, niños y personas enfermas que permanecen atrapadas por el cierre de rutas.
Cuarto Intermedio
Tras la reunión, Cochamanidis anunció un “cuarto intermedio” en las acciones previstas para este martes y explicó que la decisión busca no entorpecer los esfuerzos de pacificación impulsados por la Iglesia. “Lo que tiene que primar aquí es la vida de los ciudadanos bolivianos”, afirmó el dirigente cívico, acompañado por representantes policiales, militares e instituciones cívicas.
Mientras tanto, la Policía mantiene operativos preventivos en diferentes zonas para evitar nuevos bloqueos y posibles enfrentamientos. El comandante departamental de Santa Cruz, coronel David Gómez, confirmó que contingentes policiales continúan desplegados en Mairana y otros puntos estratégicos para impedir cortes de rutas anunciados por sectores movilizados de los valles cruceños.
Gómez sostuvo que la prioridad institucional es resguardar la seguridad de las personas y evitar cualquier tipo de agresión entre bolivianos. Según detalló, actualmente existen varios puntos de bloqueo activos en el departamento, incluidos tres en San Julián, dos en Guarayos y otro en la zona de Puerto Grether.
El conflicto mantiene fuerte impacto económico y sanitario. Municipios como Urubichá y Ascensión de Guarayos reportaron agotamiento de oxígeno medicinal, antibióticos y medicamentos esenciales debido a la imposibilidad de abastecimiento por las carreteras.
Anoche se conoció que los bloqueadores de San Julián levantaron su medida por más de dos horas, permitiendo el paso de vehículos. Aunque el cuarto intermedio redujo la tensión, la situación continúa marcada por la incertidumbre. Los sectores cívicos mantienen la presión sobre el Gobierno para que despeje las vías para evitar mayores daños a los produtores.
Ayer por la mañana, Luis Alberto Banegas, presidente del bloque productivo de los Valles Cruceños, advirtió que los agricultores arrastran pérdidas desde noviembre de 2025 debido a los bajos precios y las interrupciones en las carreteras. Según detalló, solo los productores de tomate pierden alrededor de un millón de bolivianos diarios.
La Asociación de Horticultores y Fruticultores (Asohfrut) informó que más de 5.000 productores están afectados por la crisis. Su presidente, Nue Morón, alertó que muchos agricultores comenzaron a abandonar el campo por la imposibilidad de recuperar su inversión y advirtió que un bloqueo en la ruta de los valles podría provocar pérdidas totales.





