En el pasado el debate político que venía de la mano de la lucha de clases, era entre seres humanos: a un lado había personas, al otro lado también, que se implicaban apasionadamente en una polémica. Hoy eso sucede cada vez menos. Quienes se enfrentan con los poderosos cada vez de modo más recurrente discuten con máquinas, con robots, (y, claro, el infaltable séquito de humanos lobotomizados que siguen sus consignas) servidores qué gestionan millones de cuentas en centros de procesadores de datos que responden de modo estandarizado: “evista”, “narco-terrorista”, “vándalo”, “delincuente”, un rasgo que ha acentuado la percepción de que los gobernantes son totalmente ajenos a este mundo con el cual se están confrontando. No solo que la condicion social y cualidad étnico-racial, presente en toda su trayectoria de vida, los separa de los campesinos, de los indígenas, de las obreros, de los maestros, de los vecinos aymaras de El Alto. A ello se suma que son las maquinas sus intermediarios, lo que agiganta aún más esta distancia social.
Fernando Cerimedo, el asesor comunicacional y de propaganda de varios gobiernos de la derecha latinoamericana, y sus bots, son la antena del gobierno, el instrumento que pretende captar las reverberaciones de una sociedad tan compleja como la boliviana mediante los datos que recoje de la web. En este contexto, las repuestas qué ensaya el gobierno, como su discurso del día de ayer, orientado por esa fuente de informacion, se asemeja a dar puñetes de ciego.
Les estamos gritando a las máquinas, a seres sin existencia sensorial, que, por definición, no pueden comprender, solo rebotar informacion pertinente.
El método adoptado por el gobierno para comunicarse con la población da una pauta de cuán extranjero es y cuán estranjera ve a la inmensa mayoría de la población de este país.
El “español Paz” y su asesor argentino Cerimedo.
VISITE LA PÁGINA DEL AUTOR EN: https://www.facebook.com/lorgio.orellana.3





