martes, octubre 27, 2026

La nacionalización de divisas y la supuesta ideología que no da de comer

Hace tiempo atrás, la palabra nacionalización sonaba a herejía económica, un vocablo propio de zurdos y políticos nacionalistas. Los dueños del nuevo relato económico acusaron a la nacionalización de los hidrocarburos como la responsable de la falta de inversiones en el país, lo que nos llevó a la crisis de abastecimiento que hoy vivimos. La nacionalización fue condenada por las huestes neoliberales al rincón del olvido, como cosa del pasado desde la perspectiva de la nueva patria que se pretende construir.

Pero todo esto cambió este martes 13 de octubre reciente, cuando el gobierno del presidente Paz tomó la franca decisión de nacionalizar los dólares de la minería aurífera. El D.S. 5747 obliga a los exportadores de oro a repatriar de forma obligatoria al país el 80% del valor computable de sus exportaciones en dólares y depositarlos en bancos del sistema financiero. ¿𝐂𝐨́𝐦𝐨 𝐝𝐚𝐫𝐥𝐞 𝐬𝐞𝐧𝐭𝐢𝐝𝐨 𝐚 𝐬𝐮𝐬 𝐝𝐢𝐬𝐜𝐮𝐫𝐬𝐨𝐬 𝐜𝐨𝐧 𝐥𝐚 𝐩𝐫𝐚́𝐜𝐭𝐢𝐜𝐚❓

𝐋𝐚 𝐧𝐚𝐜𝐢𝐨𝐧𝐚𝐥𝐢𝐳𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐝𝐢𝐯𝐢𝐬𝐚𝐬 𝐞𝐬 𝐮𝐧𝐚 𝐩𝐫𝐨𝐩𝐮𝐞𝐬𝐭𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐩𝐥𝐚𝐧𝐭𝐞𝐞́ 𝐞𝐧 𝐦𝐢 𝐥𝐢𝐛𝐫𝐨 𝐋𝐚 𝐄𝐜𝐨𝐧𝐨𝐦𝐢́𝐚 𝐏𝐥𝐮𝐫𝐚𝐥 como un mecanismo para transparentar los flujos de dólares de la economía, aplicable tanto a la minería como a otros sectores exportadores. (El libro todavía se encuentra a la venta en la Editorial Plural por si a alguien le interesa).

Sin embargo, considero que una política de esta naturaleza no debería descansar exclusivamente en mecanismos compulsivos. Su aplicación debería combinar obligaciones razonables con incentivos económicos y criterios de responsabilidad social. 

También subrayé que la repatriación de los dólares de los exportadores no debe entenderse como una medida compulsiva de control de capitales, ya que no se busca que las divisas sean transferidas necesariamente al BCB, sino que ingresen a las cuentas de cualquier entidad financiera legalmente establecida en el país. Este mecanismo implica un seguimiento al uso que se le vaya a dar a esa divisa, que debe ser para financiar operaciones de comercio exterior a través del sistema financiero. De esa manera, se estaría cumpliendo una función social y contribuyendo a la estabilidad cambiaria. 

Pero la forma cómo se lo ha implementado 𝐜𝐨𝐫𝐫𝐞 𝐞𝐥 𝐫𝐢𝐞𝐬𝐠𝐨 𝐝𝐞 𝐜𝐨𝐧𝐯𝐞𝐫𝐭𝐢𝐫𝐬𝐞 𝐞𝐧 𝐮𝐧 𝐦𝐞𝐫𝐜𝐚𝐝𝐨 𝐜𝐚𝐮𝐭𝐢𝐯𝐨 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐥𝐚𝐞𝐬𝐩𝐞𝐜𝐮𝐥𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐟𝐢𝐧𝐚𝐧𝐜𝐢𝐞𝐫𝐚 𝐞𝐧 𝐟𝐚𝐯𝐨𝐫 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐛𝐚𝐧𝐜𝐨𝐬.

𝐄𝐥 𝐠𝐫𝐚𝐝𝐨 𝐝𝐞 𝐞𝐟𝐞𝐜𝐭𝐢𝐯𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐝𝐞 𝐞𝐬𝐭𝐚 𝐩𝐨𝐥𝐢́𝐭𝐢𝐜𝐚, 𝐝𝐢𝐣𝐞, 𝐝𝐞𝐩𝐞𝐧𝐝𝐞𝐫𝐚́ 𝐧𝐨 𝐬𝐨𝐥𝐚𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐜𝐚𝐩𝐚𝐜𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐜𝐨𝐞𝐫𝐜𝐢𝐭𝐢𝐯𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝐄𝐬𝐭𝐚𝐝𝐨, 𝐬𝐢𝐧𝐨𝐭𝐚𝐦𝐛𝐢𝐞́𝐧 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐯𝐨𝐥𝐮𝐧𝐭𝐚𝐝 𝐝𝐞 𝐚𝐜𝐨𝐦𝐩𝐚𝐧̃𝐚𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨 𝐲 𝐝𝐞𝐥 𝐜𝐨𝐦𝐩𝐫𝐨𝐦𝐢𝐬𝐨 𝐝𝐞𝐥 𝐬𝐞𝐜𝐭𝐨𝐫 𝐩𝐫𝐢𝐯𝐚𝐝𝐨 𝐲 𝐝𝐞𝐥 𝐬𝐞𝐜𝐭𝐨𝐫 𝐬𝐨𝐜𝐢𝐚𝐥 𝐜𝐨𝐦𝐮𝐧𝐢𝐭𝐚𝐫𝐢𝐨𝐜𝐨𝐧 𝐥𝐚𝐬 𝐩𝐨𝐥𝐢́𝐭𝐢𝐜𝐚𝐬 𝐝𝐞𝐬𝐭𝐢𝐧𝐚𝐝𝐚𝐬 𝐚 𝐞𝐬𝐭𝐚𝐛𝐢𝐥𝐢𝐳𝐚𝐫 𝐥𝐚 𝐞𝐜𝐨𝐧𝐨𝐦𝐢́𝐚. Aplicar medidas obligatorias sin capacidades de control y sin acuerdos preestablecidos con los sectores involucrados puede llevar a la reapariación de mercados negros.

La nacionalización de divisas puede convertirse en una herramienta importante, pero su éxito dependerá de la efectividad con la que los dólares regresen al país y contribuyan oportunamente a mejorar la liquidez externa y a estabilizar el mercado cambiario.Finalmente, es probable que el gobierno no quiera compartir el mérito de esta medida con nadie, pero eso no es lo importante. Es más, las autoridades seguramente negarán a los cuatro vientos cualquier afiliación con la nacionalización o cualquier idea del pasado, pero como un día dijo el propio presidente Paz: ❞𝐋𝐚 𝐢𝐝𝐞𝐨𝐥𝐨𝐠𝐢́𝐚 𝐧𝐨𝐝𝐚 𝐝𝐞 𝐜𝐨𝐦𝐞𝐫❞, y hoy lo está comprobando en carne propia: 𝐜𝐨𝐧 𝐥𝐚 𝐢𝐝𝐞𝐨𝐥𝐨𝐠𝐢́𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝐠𝐨𝐛𝐢𝐞𝐫𝐧𝐨 𝐧𝐨 𝐥𝐞 𝐚𝐥𝐜𝐚𝐧𝐳𝐚.

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