martes, octubre 27, 2026

Atrofia presidencial

El gobierno de Rodrigo Paz Pereira se ha convertido en el gobierno del chantaje, la amenaza y la incertidumbre.

Gobernar un estado republicano significa liderar, dirigir, administrar y tomar decisiones públicas en representación del pueblo, sujeto a las leyes de una Constitución. Esta definición ortodoxa y clásica ubica al presidente y al gobierno como titular hegemónico del Estado, pero requiere imprescindiblemente que la máxima autoridad sintetice liderazgo político cohesionador de la elite gobernante, que el liderazgo represente visión ideológica, que la institucionalidad estatal materialice la política pública en certidumbre. Es decir, la condición de autoridad principal estatal no está dado por el cargo que ejerce, sino por lo que representa el ejercicio del mandato.

Rodrigo al momento de jurar al cargo prescindió del origen del voto que le dio el triunfo, juro autoafirmando la máxima fascista mussoliniana “Dios, Patria, familia”, inmediatamente descalificó los 20 años del gobierno popular del MAS y que su prioridad será devolver Bolivia al mundo. El mundo para Rodrigo es la Casa Blanca, el salón Oval, el FMI, el BM, el BID bajo la tutela de Trump y Netanyahu.

Esta constatación, no es abstracción y especulación, solo descripción de los manifestado en primera persona por el presidente, nos lleva a la afirmación que Rodrigo Paz Pereira es una de las marionetas presidenciales que gobiernan países de nuestra región.  

Replica sin un mínimo de rubor los ejes y practicas discursivas de la extrema derecha fascista: El BCB no tiene reservas internacionales, tampoco dispone de divisas para controlar el dólar flexible y la inflación, como esto es la causa, la respuesta inmediata es, para tener reservas y divisas accedemos a crédito, en realidad está hipotecando al país y subordinando el gobierno a lo que decida el benefactor FMI a nombre de la estabilidad, la propuesta/respuesta no está en resolver la crisis, sino en convertir a Bolivia en una sucursal del Departamento de Estado del gobierno de los EEUU y a sus administradores en vasallos.

El país necesita paz y tranquilidad, necesitamos producir y exportar, pero el país no produce, el transporte está casi paralizado, la causa principal: no existe diésel. Pero para tapar esta ausencia energética, que además es obligación estatal prover, la respuesta de toda la derecha es ampliar el, estado de excepción, es decir autorizarse por ley la represión judicial, policial y militar a nombre de la paz.

Reducir el déficit fiscal no significa reorganizar la inversión pública, sino es subvencionar al gobierno, la formula clásica del capitalismo es reducir la calidad de vida incrementado el costo de vida, es decir volver la pobreza social en situación constante. A ello se debe el fijar el precio del combustible a precio del capitalismo mundial, el gobierno renuncia a la regulación, garantiza la utilidad/ganancia de la trasnacional privada, traslada al pueblo la obligación de pagar el excedente al privado. El argumento/excusa de Rodrigo es “desarrollo y no subvención”. 

Mas de doce millones de bolivianos y bolivianas estamos sometidos al chantaje, a la amenaza como política de estado. Imponen a través de la violencia política, mediática, simbólica un estado de ánimo de sumisión social, esa es su forma de gobernabilidad.Esta extrema derecha, es la manifestación de la atrofia política.

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