martes, octubre 27, 2026

Ajedrez fatal

De lo malo, lo bueno: todavía no nos hemos hecho un jaque mate. El rey todavía puede moverse de una casillita a otra; pero no hay mucho margen a estas alturas del kilometraje gubernamental. No es que haya pasado mucho tiempo; es que se ha hecho tan poco y a tan lento paso que se instaló la idea generalizada de que no tenemos gran margen para nada. Propios y extraños nos preguntamos: ¿Qué pasará en el país a corto plazo? ¿Cómo sigue este Gobierno? ¿Qué pasará en octubre?

En lo económico, pese a los antojos de las autoridades del rubro, las filas por gasolina y diésel siguen imitando sedientas serpientes a lo largo del territorio. El dólar, cual corcho sobre el mar de una Bolivia sin mar, flota sobre cálculos distintos cada día. La ruta ascendente de, por ejemplo, el precio de determinados alimentos, azota nuestra esperanza de darle oxígeno a nuestros ingresos diarios, semanales, mensuales. Y en estos últimos días intentamos comprender el ABC del futuro inmediato que se deletrea más bien FMI. 

Los actores políticos y los analistas de la oposición del actual poder insisten en que fue un error haberse arrinconado con el FMI pudiendo, si de prestarse se trata, tocar las puertas de los BRICS (el Vicepresidente Lara está en este grupo). Algunos acusan a la Asamblea de no haber exigido la documentación completa del proceso con el FMI; hacen una sumatoria de intereses y cargas que engordan aquel “interés interesante”; alertan sobre la factura que pagará la población con el levantamiento de la subvención de los carburantes, sobre la espiral de la política cambiaria, sobre los recortes de la masa salarial, sobre el incremento de los precios… 

Los actores políticos y analistas que en su momento apoyaron la refundación de la patria anunciada por Rodrigo Paz, hoy también expresan sus dudas. Coinciden en que el Gobierno, al final de estos diez meses, no mostró tener una mínima ruta clara; que no supo negociar las condiciones con el FMI; que dudan de la seriedad del actual poder en definir el destino de los 1.900 millones de verdes; que el Estado no puede poner en las espaldas de la gente los chicotazos de las “sugerencias” del Fondo, entre otras observaciones. Sin embargo, las manitos se levantaron en la Asamblea Legislativa; poco se dice sobre el debate en esta instancia de poder. Las manitos arriba y la boquita semicerrada nos abre la otra puerta del desastre: la política.

Antes de las revelaciones de Nadia Beller, el tablero político era una colección de reyes chicos arrinconados por alfiles, bajo la sombra de torres, perseguidos por caballos: lo que quedó del MAS después de su estruendoso suicidio; lo que se logra escuchar de Libre cuando se libera de sus divisiones o sus indisciplinados militantes; lo que Unidad logra unir cuando decide tomar distancia del Gobierno retirando sus fichas, desde Lupo hasta un par de peones que ya no salen en el retrato del poder ejecutivo (aunque hay fichas que resultaron tener otro tipo de pegamento para no salir del tablero); el “vicerrey” que terminó en el más recortado de los reinos luchando además contra la mala prensa anti-Lara; lo que queda de la otrora eufórica estructura rodriguista que terminaba con el Estado tranca y abría el Nuevo Testamento de la Bolivia que despertaba del “Medio Evo” de los siglos obscurantistas del socialismo.Después del intento de eliminar a la abogada y política Beller, el poder político ya no se puede entender sin el apellido Cerimedo. Si se confirma la autenticidad de los audios y de los múltiples contenidos de los celulares de Beller y Cerimedo, estamos ante una historia que ningún guionista podría haber anticipado. Un argentino que de taxista o controlador de taxis, de profesor de colegio, pasa a ser una pieza de la maquinaria Trumpista en América Latina. Argentina, Brasil, Perú, Chile y, por supuesto, Bolivia, Bolivia, Bolivia. Sólida denuncia por violencia contra su pareja, sólida denuncia por tentativa de feminicidio; inmuebles con altas sumas de dinero, granjas de bots, casa de cambios, declaración de adoración a Rodrigo Paz, evidente cercanía con la familia del Presidente, ningún contrato con el gobierno pero un millonario ingreso declarado por el propio “Asesor Principal” (lo dice su tarjeta de presentación), con correo electrónico institucional, con línea telefónica a cargo de un ministerio, fotos que lo retratan hasta el cansancio en los circuitos del poder aunque hoy pocos quieren admitir que lo conocen mientras audios revelan sus contactos carnales con el gabinete de ministros dando cátedra de lo que hay que hacer en tiempos de bloqueos, contactos con legisladores del oficialismo y de la oposición para “bajar línea”, conversaciones con la esposa del Presidente subrayando que él está entre los cuatro que sostiene este gobierno, comentarios que desnudan su confianza cuando no desprecio respecto a autoridades estatales como el Comandante de la Policía (que él alejaría del cargo) o la cabeza de la UIF (Unidad de Investigaciones Financieras) que “le pasa” información, comentarios sobre definición de cargos en YPFB, contactos internacionales, control de las entrevistas de Rodrigo Paz… Y lo único que se le ocurre decir al marplatense en los segundos que accede a un micrófono es que se arrepiente de no haber hecho caso a Rodrigo Paz de no meterse con “esa loca”. Como escribió Susana Bejarano, Cerimedo era el asesor político de Paz y éste, el asesor sentimental de Cerimedo. La cereza: el exabogado de Cerimedo, a su vez exmarido de la exministra de Comunicación de la expresidenta Jeanine Añez (Roxana Lizárraga), contó que la llamaron hace pocos días desde una secretaría del Primer Mandatario a su exesposa para expresar el deseo de que los medios de comunicación tengan la gentileza de no hablar más de Cerimedo. Cómo no, señores.

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