martes, octubre 27, 2026

Tiempo constituyente vs coyuntura destituyente

Es modismo y urgencia para la nueva elite política de derecha y extrema derecha la reforma de la Constitución Política del Estado del Estado Plurinacional.

Esta nueva elite representa la exacerbación de la violencia estatal, simbólica, política, cultural, religiosa con características raciales coloniales anti Estado Plurinacional, son la manifestación negativa de la sociedad plural, de la economía plural, de pluriculturalidad, de la laicidad estatal y societal, de los derechos individuales y colectivos de primera, segunda y tercera generación, es decir, son la elite que no entiende ni comprende el pluralismo y la pluralidad, son políticamente una elite decrépita y reactiva, su (sin)razón es la destrucción, el retroceso, la degradación, el deterioro de las instituciones, libertades y derechos que nuestra sociedad plural alcanzó, incluso son la involución del liberalismo democrático republicano.

Parafraseando al presidente Rodrigo Paz Pereira “tenemos el control del parlamento, no se repetirá este momento, sino cambiamos la Constitución, Dios no nos perdonará”, es decir esta es su oportunidad, tienen el control de los cuatro órganos de poder del Estado, la venia de Tío Sam y la protección del Escudo de la Américas, amparados en su fuerza y en su padrinazgo -protectorado imperial- están imponiendo una coyuntura destituyente, los poderes constituidos están violentando al origen de la soberanía, al pueblo, para validarse en el control despótico del poder estatal.

Tiempo constituyente

El tiempo constituyente es la interpelación política desde el pueblo al orden político constitucional establecido, es el derrumbe del sistema de creencias que valida el poder, es la fundación de un nuevo tiempo que se erige transformando dialécticamente las estructuras políticas, jurídicas, económicas, culturales, religiosas del Estado como sistema de poder.

El tiempo constituyente es construcción social y política, es la acumulación de movimientos en diferentes coyunturas de enfrentamiento al Estado y a sus códigos de poder, en esos escenarios concurrimos los sectores sociales subalternos reivindicando o demandando ampliación de derechos, la ampliación de derechos son aspiraciones sociales que en sí mismo no implica la transformación del Estado, pero se funden en el movimiento cuando empiezan a representar un horizonte diferente al orden establecido, el horizonte es la invención de nuevo tiempo. La valides del tiempo constituyente está en la constitución del sujeto histórico, que no es la totalidad del pueblo, sino la fracción que representa la interpelación al tipo de estructura estatal existente, el sujeto histórico constituido como sujeto colectivo constituyente tiene vocación de poder, vale decir, no se agota en la reivindicación y en la demanda, sino en liderazgo de la transformación estatal instituyendo una nueva estatalidad.

1825 fue el acto fundacional de la República proclamando nuestra Independencia, en este hecho histórico trascendental los movimientos anticoloniales que derrotaron militarmente a la Corona y al Ejército Realista no tuvieron participación, los que se arrogaron el derecho fundacional fueron los hijos putativos de la colonia, los criollos y mestizos, que eran propietarios de tierras, minas, de los indios e indias, comerciantes, abogados y clérigos, por su posesión de poder se apropiaron del acto fundacional, usufructuaron un derecho que no lo tenían, instituyeron una República a imagen y semejanza de la sociedad colonial, del capitalismo mercantil y de la iglesia Católica.

La Revolución nacionalista de 1952 destronó del poder y despojo de su propiedad a la oligarquía minera, el Estado se apropió de las empresas privadas y nacionalizó la riqueza mineralógica, redistribuyó las tierras de las haciendas a los campesinos en los valles y en el altiplano, clausuró la democracia censitaria racial y patriarcal universalizando la participación de la ciudadanía, otorgó solo ciudadanía electoral a los campesinos y a las mujeres, este movimiento revolucionario de mineros y campesinos imbuidos de un sentimiento nacionalista anti oligárquico minero-feudal cedió su derecho a dirigir el poder entregando el mando al MNR y su elite política mayoritariamente mestiza de clase media. El nacionalismo revolucionario fue el factor identitario movilizador, el hilo articulador del Estado los primeros años, luego el nacionalismo renunció a su condición revolucionaria y se convirtió un nacionalismo conservador, reaccionario y proimperialista impulsado por civiles y militares.

Estos dos hechos históricos descritos son trascendentales en nuestra historia, son producto de las luchas sociales y políticas de los indígenas, campesinos, plebeyos, produjeron un orden estatal que negó el origen de las luchas, ese es el tiempo de fractura política con el pueblo, por ello las clases subalternas se constituyen en factor de interpelación a ese orden establecido.

El tiempo constituyente contemporáneo emerge como la interpelación al republicanismo colonial y capitalista, la Confederación Sindical de Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia CSUTCB en su congreso extraordinario de 1983 emite un documento político, traza como horizonte la lucha por un “Estado Plurinacional”; a finales del 80 deciden impulsar la fundación del Instrumento Político de las nacionalidades aymaras, quechuas y de pueblos del oriente; en octubre de 1992 se movilizan en todo el país y se concentran en La Paz, conmemoran los 500 años de resistencia a la invasión española; a mediados del 90 fundan el Instrumento Político para disputarle bajo las reglas liberal democrático representativas a toda la derecha la dirección del Estado; desarrollan movilizaciones nacionales contra la privatización de la tierra, por Tierra y Territorio, en defensa de la coca y de la soberanía nacional; contra la privatización del agua (Cochabamba); contra la exportación de gas al sur de EEUU por territorio chileno (El Alto); contra la construcción de cuarteles militares con financiamiento de la DEA en el Trópico cochabambino, todos estos movimiento construyeron un horizonte: convocatoria a Asamblea Constituyente y nacionalización. La respuesta del Estado fue la utilización de la violencia militar y policial para reprimir, encarcelar, asesinar y genocidio contra los indios, campesinos y plebeyos movilizados.

El pueblo como la totalidad de las clases subalternas tenían en los campesinos, cocaleros, indígenas, sectores urbano-populares de El Alto el sujeto histórico que representaba la interpelación al Estado republicano, colonial, racial y neoliberal y lideraba el tiempo constituyente, el sujeto histórico se constituye en sujeto constituyente.

La cualidad del tiempo y del sujeto constituyente es dotarle a la totalidad de la ciudadanía la capacidad de decidir: elección de constituyentes por voto universal que deliberen, elaboren y aprueben un proyecto de CPE en la Asamblea Constituyente, que aprueben la CPE en referéndum constitucional, por primera vez en la historia política republicana el soberano como totalidad sin discriminación decida desde el presente su futuro.

Ese es el sentido histórico y político del tiempo constituyente.

Coyuntura destituyente

La coyuntura destituyente no emerge como horizonte, sino es la oportunidad que tiene la elite conservadora, que no es pueblo, en la apropiación de los órganos de poder del Estado para imponer y restituir los privilegios al capital y a los grupos de poder.

No pretenden un nuevo pacto nacional, sino aspiran a restituirse sus privilegios. El proceso destituyente es la regresión social, política, cultural, económica e institucional.

La elite propietaria del Estado no es sujeto histórico, son el lumpen de la sociedad plural, su poder no emerge de la legitimidad, sino del padrinazgo imperial, son el eco de la civilización occidental decrépita, esta civilización basa su poder en las invasiones a los países, en el genocidio, en la destrucción de los sistema de vida, en la supremacía racial euroamericana, su discurso enunciado sin rubor está en el designio divino de Dios y la religión, imponen a través del desplazamiento del terrorismo de estado policial, militar, judicial, mediático, religioso, la coyuntura destituyente se impone para la violentar y disciplinar a través de la represión a la sociedad.

La soberanía ya no es la manifestación del pueblo, sino expresión de la imposición, la manipulación y la síntesis del poder de la extrema derecha.

La coyuntura destituyente aspira por designio divino e imposición del imperialismo a reformar la Constitución del Estado Plurinacional que se gestó en el tiempo constituyente.La lucha de las clases subalternas, de los pueblos y naciones contra los grupos de poder capitalistas, raciales, religiosos, es la historia constante que se escribe diariamente.

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