Samuel Doria Medina, principal dirigente de Unidad Nacional anunció su alejamiento del gobierno por dos razones que fisuran los pilares fundamentales de la narrativa política oficialista, el primero, la falta de celeridad para la implementación de políticas públicas, especialmente relacionadas con la economía y, segundo, muchas y serias denuncias de corrupción sin detalles por parte del empresario y político, pero no era necesario porque las noticias se esparcen velozmente en la opinión pública.
La respuesta de Rodrigo Paz para variar fue una breve frase que aspira a ser consigna, invoca la patria y el hombro de los políticos opositores al gobierno. La preocupación por recuperar gobernabilidad en la Asamblea no asoma ni de muestra en el presidente, no tiene solución o existe un plan para obtenerla.
Los opositores afines al rodriguismo, oximorón, cada vez parecen menos. Los opositores críticos se multiplican, lo principal para ellos es el desmontaje del Estado Plurinacional, una tarea que con la musculatura del gobierno es cada vez más difícil, lo que le queda entonces es intentar administrarlo, para ello necesita comprenderlo y sobre todo confiar en este Estado que detestan sin saber realmente por qué.
La soledad en la que se encuentra el gobierno de Paz después de haberse esforzado por alcanzarla, es un tema de preocupación por la falta de habilidad y visión política de un gobierno que no ha dejado de estar hecho a retazos, algunos de los cuales comienzan a desprenderse.
Menos de un año de gobierno, casi dos meses de implementar un estado de excepción para detener las protestas de campesinos en distintos puntos del país con bloqueos que superaron los cincuenta días, una docena de leyes anunciadas que no se conocen, imaginadas para implementar un nuevo modelo de economía seguramente sobre la base del borrador del malogrado decreto 5503.
Este es el escenario en el que ahora Rodrigo Paz debe encarar una gestión sobredimensionada e inmóvil, sin alcanzar un año de gobierno, después de una crisis social profunda y prolongada, con un horizonte económico preocupante, especialmente por la escasez de combustible, sin una comunicación transparente y pringada de hechos de corrupción de distinta naturaleza que parecen expandirse aceleradamente, como metástasis terminal. Las razones del abandono son muy evidentes para todos.
Samuel Doria Medina viene construyendo su propio proyecto desde siempre, para él la victoria de Paz Pereira y Edman Lara fue su peor derrota porque en las encuestas estaba primero. En una señal de madurez apoyó a Paz por haber sido el ganador de la primera vuelta, en la posesión del gabinete destacaba el ex candidato a la vicepresidencia de Doria Medina, José Luis Lupo, que había forjado su candidatura con un perfil técnico, especialista en planificación y administración, su posesión como ministro de la Presidencia transmitía la señal del gobierno, el gobierno de Samuel está claro.
No fue una mala muestra, los perfiles de Paz y Lara fueron desde siempre superficiales ante la crisis económica que dejaba Luis Arce Catacora, de ese modo tener a alguien que más o menos entienda esto de gobernar tenía que observarse positivamente, en todo caso no había elección.
El otro personaje en el gabinete era el ministro de Economía. Gabriel Espinoza trabajó su propia imagen de manera sostenida, criticando el modelo de administración de Montenegro, el alumno y ministro de Arce Catacora, quien ya sabemos, no daba pie con bola en su gestión.
Espinoza se había presentado en el escenario electoral como el héroe que solucionaría la malograda economía en el cuadro que anunciaba para su eventual gobierno. Hasta ahora le ha tomado ocho meses lanzar un decreto que flexibiliza el precio del dólar y éste no para de subir ante el estupor de propios y extraños que saben que, si el dólar es más caro, todo será más costoso.
El pilar crítico del gobierno ha pasado de hidrocarburos a economía, antes estuvo en decisiones entusiastas en relaciones exteriores y serios problemas en gobierno, que parece que ha perdido el control en las fronteras con Brasil y Viru Viru.
Samuel intuye que su participación en el gobierno está agotando sus oportunidades en un futuro escenario electoral, todos lo saben, el gobierno está transitando un sendero estrecho y peligroso por sus propios errores, los antecedentes de la distribución de la gasolina basura están demostrando lo peor de este gobierno, sus silencios, sus mentiras, sus especulaciones y el relato agotado de los veinte años.
El abandono de Paz Parreira radica especialmente en la ausencia de un programa de gobierno que defina su posición respecto de la administración del Estado, los ritmos que debe tener la ejecución de los objetivos estratégicos. La gobernabilidad del gobierno dependerá de las propuestas que haga en la Asamblea Legislativa y las necesidades que se tenga de ellas. Hasta ahora no hay señales claras, los acuerdos con el FMI están en puertas y aunque aquel crédito sea aprobado, lo más importante será conocer su propósito.Un gobierno frágil, triste y solitario, es lo que queda después de haber sido abandonado.
