La espera se está haciendo muy larga.
Primero tocó esperar que Luis Arce concluya su mandato. Su gestión fue diferente a la de Evo o peor que la de Evo, como quieran ver los bloques de la Bolivia polarizada. El punto es que se contaron los minutos para que llegue un cambio a la crisis enroscada en la que nos dejó Arce con un incendio en YPFB que sufrimos hasta hoy. Dorgaten y sus muchachos, bien, gracias.
Posteriormente hubo que esperar las elecciones. Todos corrían de un lado a otro en busca de sigla. Dunn y Morales quedaron fuera de la papeleta y se cocinó sin ellos. El resultado de las elecciones dejó un tablero débil y fraccionado. Hubo que esperar nuevamente. La segunda vuelta traería claridad.
La segunda vuelta llegó y nos dejó con la boca abierta. Era el matrimonio Paz-Lara a cargo del país. No hubo que esperar nada para ver los platos volar en la cocina. “El Lara más que voile”. Bueno, con los papás en prematuro divorcio, nos dijeron que esperemos que se arme bien el gobierno para arrancar con el profundo cambio de la patria. Bolivia, Bolivia, Bolivia…
Antes esperemos conocer bien a las y los representantes en la Asamblea Legislativa. Allí se acordarán las alianzas para darle ritmo a la aprobación de tanta carga pendiente. Se contarán los apoyos, se acomodarán los bloques y se arrancará con las transformaciones necesarias.
Perdón, ¿no les dijimos que antes hay que esperar el resultado de las elecciones subnacionales? Se escuchó por la esquina. Verdad, el mapa político estaba incompleto. Vamos a terminar de dibujar el mapa completo del poder para saber quién con quién, quién contra quién e iniciar el profundo cambio.
¿Vamos? Por supuesto. Solo falta esperar la designación de lo que queda por definir en las batutas del Ejecutivo. Hay una alianza con Unidad y la tarea toma tiempo. Esperemos un poco para despegar con la nave completa.
La separación Presidente y Vice genera peleas, acusaciones. Falta cortar las alas de Lara. Una peluqueada más y arrancamos con todo. Un poquito de paciencia. Cuando finalmente nos estábamos acostumbrando al divorcio, nos vienen con que el tío Samuel se va de la casa. Se llevará su pelota, su Ministra de Turismo, su bancada o parte de ella en la Asamblea y dicen que hasta su candidato Lupo. ¿En serio? Ahora critica a Espinoza. Por suerte Paz anda bien con el otro tío, Sam. Hace horas, desde la oficina Antinarcóticos de Estados Unidos escribieron: “Estamos de regreso”. Queda un pariente. Con la familia de Libre, ni sueñen. Y con los bloqueadores, violentos, narcotraficantes, evistas, ignorantes, bestias, vividores, vendidos, menos.
Ahora toca esperar la estabilización de la economía. Esperen, pues. Igual hay que esperar los resultados de la investigación sobre las 32 maletas, sobre el número cambiante de las cajas fuertes y vacías de Marset (el narco yesca, una de las mejores expresiones de Jorge Quiroga), sobre los relojes incautados del mismo yesca Marset, sobre las travesuras de los hijos de Arce, sobre la madera con droga, sobre las maletas con oro, sobre la gasolina basura que dañó nuestros motores…También toca esperar la aprobación de tantas leyes que el gobierno dice necesitar para dar, finalmente, el giro de timón al modelo económico que evite que sigamos quemando impunemente los bosques.
No me olvido de Don Dólar. Esperamos tanto la decisión sobre la política cambiaria que solo costó a hoy 17% de incremento, esperar que se estabilice el sube y sube de la cotización. Mientras tanto, los alquileres bajan, los sueldos se licúan y la incertidumbre impide vender el terreno, comprar el departamento, si no estamos en un ring con el anticresista o la dueña de la casa que alquilamos. Así, los dólares vuelven a ser la doncella que no está sobre el colchón sino debajo de él. Dólar, dólar, euro, euro, soles, soles, cincuenta, cincuenta… Hablando de platita, recomiendo también esperar que el petróleo, que ya superó los US$100 no se vaya a los 120, como adelantaron especialistas en el tema. Esta vez no son los bloqueadores sino los nuevos capítulos de conflictos en Medio Oriente. Ya que estamos, esperemos que llegue el combustible. Para ese habrá que esperar que baje el oleaje. O que aparezcan más dólares.
¿Hay algo que no haya que esperar? Sí: la designación del nuevo Gerente de BOA. El Ministro de Obras Públicas le tomó el juramento dentro de una aeronave y delante de los pasajeros. Lo pidió el Presidente. Don Estanislao Finfera no podrá beneficiarse con pasajes a Estados Unidos en Bs 933. Lo que sí hay que esperar es que se verifique la veracidad o no de las denuncias de procesos por daño económico de la flamante autoridad. Eso tendrá que ser fuera de la aeronave y sin control de los pasajeros.La espera que sí termina es la designación de los embajadores en nuestras representaciones diplomáticas. La Canciller de Jeanine Añez dijo hace poco que nunca el Ministerio de Relaciones Exteriores estuvo peor que hoy. El actual Canciller dijo que no habrá improvisación ni malgasto de los recursos de los bolivianos y que se seguirá un plan de trabajo. El Vicepresidente dijo que las y los bolivianos fuera de nuestra fronteras no cuentan con protección de sus derechos humanos. Mi vecina del edificio dijo que toca esperar un poco más. La argentina Tita Merello dijo: “¿Mañana? Macana. Ahora no me vengan con mañana que ya me han salido canas”.
