Devaluar significa auto-restarte valor. El gobierno decidió devaluar la moneda nacional dándole mayor valor al dólar estadounidense, esa decisión es el cumplimiento en condición de sumisión al FMI, brazo financiero multilateral de los EE. UU.
La pregunta es quien gobierna: ¿el depositario del voto democrático? o ¿los poderes facticos externos que gobiernan el continente?, la respuesta es obvia, no tiene posibilidades de duda.
Prescindir del principio fundamental de un Estado independiente: la soberanía, implica que las decisiones que toma la principal autoridad política del país y el primer órgano de poder del Estado están subordinados al visto bueno del tío Sam, el multimillonario que está sentado en Salón Oval de la Casa Blanca en Washington.
Todos los presidentes de extrema derecha de centro y sud América sin ruborizarse aplauden en coro a lo que diga y haga Trump, cumplen sin objeciones sus órdenes imperiales, en su subordinación y vasallaje radica su propia estabilidad.
La dignidad y la soberanía no son valores éticos, son principios constitucionales, su cumplimiento no solo es un imperativo constitucional, sino también una forma de vida, ahí radica la importancia de un presidente que gobierna al país.
Devaluar la moneda nacional significa reducir la calidad de vida de millones de hombres y mujeres que vivimos en nuestro territorio, es degradar la condición social de asalariados, gremiales, transportistas, campesinos, estudiantes, microempresarios, es obligarles de vivir en condiciones negativas a nombre de la macroeconomía, es obligarles a aceptar el estado de situación, primero está la patria, la patria, la patria; la patria no está compuesto por el pueblo, sino por el sistema financiero y por las empresas privadas, por la balanza comercial, por la deuda externa, por garantizar la divisa norteamericana fluctuante en el bolsín, la patria es el capitalismo, después de todo recién está el pueblo, como usuario, si empeora su situación social, es el daño colateral del ajuste patriótico.
El gobierno devaluó la moneda nacional y se devaluó, seguirá cumpliendo la receta neoliberal, un gobierno devaluado aspira a ser premiado por su servilismo, es la satisfacción que enaltece a los siervos que se sienten caporales.
