La tradición comunicativa del republicanismo periférico, vasallo y subordinado al Tío Sam presenta los hechos políticos que permiten la conservación y reproducción del poder como necesarias y legitimas, independientemente sin son democráticas, de facto o dictatoriales, es decir lo que prevalece es la importancia para el capitalismo como sistema el hecho, cuando el hecho deja de ser necesario para el sistema, lo denostan de forma sistemática, pero lo presentan como algo aislado, que no coincide o armoniza con los códigos del orden impuesto por el establishment, eso es lo que está sucediendo con el caso Fernando Cerimedo.
Veamos un ejemplo inmediato: al golpe de estado del 2019, lo presentaron para defender los principios de la democracia y contra el totalitarismo; a la presidenta de facto Añez, la presentaron como la autoridad legitima y constitucional que tenía que reencauzar a Bolivia en la democracia; a las masacres de El Alto y Sacaba perpetradas por las FFAA y la policía como la defensa a la sociedad de la hordas MASistas y campesinas, es decir el condimento en la comunicación es el valor ideológico y político que le dan al hecho.
Esta forma de comunicación es la construcción fetichizada de la realidad, lo convierten en la realidad absoluta, pero deja de ser importante, si los actores juegan a la inversa, es decir los hechos empiezan a afectar a los patrones o códigos del capitalismo; Añez en el gobierno mostró ineficiencia, altos niveles de corrupción, incluso su ministro de Gobierno, Arturo Murillo cumplió pena condenatoria por lavado de dinero en el país del norte, decidió postularse como candidata presidencial, ese momento la elite le bajó el pulgar, Añez deja de ser la autoridad necesaria y legitima, para convertirse en el factor negativo. Ya no se lo presenta como parte del sistema, sino solo como la expresidenta.
Cerimedo el asesor estratégico, estaba por encima del bien y del mal, ordenaba y reordenaba el tablero, los beneficiarios de sus actos se sentían cómodos, aunque no a gusto, lo último poco importaba, mientras cumpla el objetivo.
Cerimedo es una pieza más de la arquitectura delincuencial construida por la cúpula de extrema derecha, es el medio que utilizan para violentar las democracias en la región, no es una simple casualidad, no actúan en las sombras, son los tinhk tank y asesores que tienen el visto bueno y financiamiento del imperialismo, además cuentan con la complicidad de las estructuras políticas y mediáticas criollas, es la sin-razón de la razón del capitalismo fascista.
En el Estado, Cerimedo existía públicamente desde noviembre, el sistema político, mediático y los círculos de intereses conocían e interactuaban con él, en el exterior fue parte de la delegación oficial que se reunió con Marco Rubio en el Capitolio, en el campo de golf privado de Trump en Florida para consolidar la estrategia represiva con el nombre de Escudo de las Americas, no es una acusación, sino la constatación del nivel de involucramiento violentando la soberanía del Estado.
Era necesario mientras era importante, hoy niegan en coro su existencia, necesitan con urgencia alejarse, quieren y desean que la condena social, moral y penal caiga solo en el asesor.
Sus mentores de extrema derecha: el español Negre socio en Derecha Diario, el estratega de Trump, Brad Parscale, sus beneficiarios: Milei de Argentina, Kats de Chile, Paz de Bolivia, negaron cualquier tipo de relación.
Necesitan mostrarlo como el individuo negativo, ajeno a la elite gobernante de la región, es la estrategia comunicacional que están desplegando con la complicidad activa de periodistas, analistas políticos y la manipulación de las redes sociales.
Cerimedo es la generación de mercenarios digitales formados, organizados y financiados por la extrema derecha, su padrinazgo esta sentado en el Salón Oval de la Casa Blanca, la impunidad de sus actos es la garantía de su existencia.
Los cerimedos, porque existen varios, son necesarios y desechables, los protegen y también les permiten enriquecerse a través de la extorsión y corrupción, está en su ADN esa lógica de la extrema derecha, pero cuando afectan a la imagen de este círculo, como está sucediendo con Cerimedo, los desechan, porque son objetos bien pagados, es decir son eso, objetos.
El afectado mayor es la y el ciudadano, la democracia, la soberanía y los Estados independientes, porque las extremas derechas del MAGA de Trump a través del tecno-fascismo irrumpen, violentan e imponen sus códigos imperialistas, los presidentes electos beneficiados por esta forma criminal, se sienten orgullos y cómodos.
El imperialismo siempre recurrió al control sistemático, desde que culminó la Segunda Guerra Mundial, sus métodos son nazi-fascistas: desde la segunda mitad del siglo XX las dictaduras militares tenían características fascistas, cuando recuperamos la democracia, a través del sistema político de partidos desarrollaron el método de las “democracias controladas”, en este siglo la izquierda, el progresismo y los movimientos populares llegaron al gobierno con amplia legitimidad, desde el norte impulsaron procesos de desestabilización, juicios políticos para destituir presidentes, golpes de estado y secuestro de presidentes, todas estas acciones son insuficientes, desde la segunda década de este siglo, el tecno-fascismo en el instrumento público de intervención contra los estados, las democracias y la soberanía. Los cereminedos, no son anomalía, son el despliegue de la cloaca fascista.
