viernes, septiembre 4, 2026

Teoría de la nobleza y la lealtad del payaso de circo…

Muchos, si no todos, hemos visto la actuación de un payaso en un circo; pero, a estas alturas de la vida, nos hemos preguntado alguna vez ¿qué representa el payaso de circo, en el contexto de la economía política y la vida social? 

  • Cuando llega el circo a una población y/o ciudad, el payaso es el chofer de vehículo que transporta a los animales, los materiales: carpas, postes, herramientas y todo lo que permita montar integralmente el circo como estructura temporal, para que posteriormente pueda ofrecer su espectáculo.
  • En el proceso de armado coadyuva en el cavado de hoyos para clavar las estacas, apoya en fijar los límites del escenario o pista, acomoda las butacas, trapecios y graderías en los espacios delimitados, participa en la instalación eléctrica de la iluminación y también coopera en la decoración. 
  • En la presentación y continuidad de las funciones, generalmente es el que vende los boletos, puede ser el presentador, trapecista, domador de animales y actuar en cuanto número o actividad se lo requiera
  • Cuando el payaso “actúa y trabaja profesionalmente, utiliza el humor, la comedia física y la caracterización para entretener de forma continuada, está especializado en interpretar a un personaje con técnica experimentada, refleja en su rostro alegría”, aunque en el fondo tenga el corazón roto de tristezas y conlleve un sin número de problemas de difícil solución, siempre se esfuerza por arrancar y provocar la risa de los concurrentes.
  • Al terminar el espectáculo despide a los espectadores, ¿con esto, termina su labor? ¡No!, generalmente y al final de la jornada es el que limpia y acomoda las butacas, llega a su morada donde su esposa e hijos lo aguardan, para recién gozar de la familia
  • Trabaja en tiempo cronológico y su esfuerzo físico e intelectual, depende de las órdenes impuestas por el dueño del circo: horarios nocturnos, fines de semana y feriados. 

Las características de su trabajo físico e intelectual se resumen en: “i) Realiza rutinas cómicas, mímica y comedia física para provocar y hacer reír; usa el cuerpo y la voz para transmitir emociones; ii) Requiere conocimiento, preparación, creatividad y dedicación; iii) Concibe personajes únicos con vestuario, maquillaje y rutinas específicas y iv) Se inicia como principiante y con el tiempo llega a ser un experimentado personaje.”

Debido a las particularidades de su labor, su nobleza no tiene límite, se obliga por iniciativa propia a ser generoso y gentil, su trato con los demás tiene que ser forzosamente ameno y agradable. Aunque alguna vez se ha visto algún desubicado.

Si acudimos a la concepción marxista; el payaso que trabaja para un circo, es un obrero, no vende un producto, sino su capacidad de trabajar durante un tiempo determinado, el valor que el payaso genera con su actuación es mayor que el salario que recibe como remuneración, lo que produce plusvalía, ésta permite al dueño del circo o empresario obtener su ganancia. 

Su filosofía de vida le condiciona a estudiar, practicar y conocer, en ese proceso su experiencia y “profesionalidad” se eleva a un nivel superior, siendo sometido constantemente a la aprobación de los espectadores, por ende, a mantener su espacio y número, siempre previo asentimiento por el dueño o empresario del circo.

De acuerdo a los principios y valores éticos propios, ¿el payaso, al prestar sus servicios en un circo y los esfuerzos realizados, está obligado a ser leal con su empleador? 

La lealtad sin principios puede convertirse en complicidad o sumisión, en cambio, si se estructura en base a los principios y valores éticos propios, se garantiza la integridad, incluso cuando las relaciones laborales o personales se ponen a prueba. La lealtad no es una obediencia incondicional al dueño del circo, sino una virtud que nace en el fuero interno de la conciencia social. 

La lealtad es el principio y valor ético que “implica compromiso, fidelidad y respeto hacia las personas o instituciones, manteniéndose firme en momentos difíciles. Más que una simple postura ideológica, se considera una virtud humana que demuestra coherencia entre lo que se piensa y se actúa”.

La nobleza y lealtad del payaso es mucho más amplia que la tramoya del circo y no acaba con la actuación, porque el circo puede terminar su espectáculo y/o cambiar de dueño muchas veces; en cambio el payaso por la obligación de satisfacer las necesidades básicas de su familia, su convicción social en su lucha por un día mejor, se obliga a continuar como obrero asalariado en todos los escenarios que se presente. 

Por último y esto me olvidaba, en ocasiones el payaso también suele desarrollar actividades en la gerencia y/o administración del circo, como tareas momentáneas y oportunas, sin embargo, ni siquiera en esta labor pierde su condición de obrero asalariado. 

“Por más que el circo cambie de dueño, el payaso seguirá siendo un obrero asalariado, afirmar lo contrario es negar la representación de millones de obreros en el mundo, que venden su fuerza de trabajo física e intelectual, a cambio de un salario y esto, no tiene nada que ver con la lealtad”.

P. D.  El presente artículo de opinión personal, no solamente se refiere al payaso de circo, por lo que cualquier similitud es mera coincidencia. 

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