1. Son las 6:20 am en el aeropuerto Viru Viru. NO HAY PASAJES para ir a ningún lado. BOA hizo un ch’enko con unos pasajeros que perdieron sus conexiones por un retraso que obviamente no fue culpa de los viajeros. No hay espacio. Se quedan en Santa Cruz. Punto.
Son 6:50 en el mismo aeropuerto. Una mujer le dice a otra que está detrás del counter: “Lo único que ha logrado este gobierno es que queremos que vuelva el malvado del Evo”. Está fuera de sí, quien no lo estaría, lleva viajando muchas horas y no hay manera de que llegue a su destino.
10 am. Oficinas de BOA:
A: ¿Por qué el pasaje de la niña de 4 años de La Paz a Tarija para septiembre cuesta 1600 bs?
B: Los pasajes a Tarija, Sucre y Cobija subieron un 30% en marzo. ¿No lo sabía?
A: ¿Subieron? ¿Y los pasajes a Miami cuánto cuestan? (Preguntó la señora indignada)
La analista de izquierda está “devastada” con la situación y dice: la integración nacional es un tema de DESARROLLO. En muchos lugares del mundo la subvención a las aerolíneas para vuelos domésticos es parte de las políticas de desarrollo local. No solo hablamos de integración nacional, que es clave para entenderse como país. Hablamos de billetes. Si una región (como Tarija) está generando recursos con turismo, una política nacional debe incentivar este turismo subvencionando los costos de pasajes… (¡Oh! ¡Dejen de exprimir al Estado!) Entonces también le digamos al Estado que deje de construir carreteras. La lógica es la misma. DESARROLLO. Que vos y tu familia se desplacen por el país incide en las economías locales de forma positiva.
EEUU, su Meca, tiene un programa que se llama “Essencial Air Service”, funciona desde 1978, sirve para no dejar a ningún rincón sin conexión aérea. El Estado subvenciona, paga a las aerolíneas para que no dejen de ir y no disparen sus precios. Los EEUU además, han sido denunciados, al igual que los Emiratos Árabes, por otorgar subsidios indirectos a sus aerolíneas (esto para vuelos internacionales, lo que está prohibido). A los gringos y árabes les da igual, porque se trata de control territorial y desarrollo. Si eso hacen con los internos, imagínate lo que hacen con sus vuelos locales.
En la pandemia aerolíneas como AirFrance recibieron un rescate multimillonario después del COVID y esto no porque los gobiernos sean comunistas, no. Los alemanes hicieron lo mismo con Lufthansa ¡y la extrema derecha en Italia también! ¿Por qué? La respuesta no es socialismo, tampoco el nacionalismo chauvinista… los que viven de ideologías son ustedes, amores: se trata de DESARROLLO. Reducir los costos en transporte fomenta el comercio interno, abarata los costos de los productos nacionales; sí, esos que se producen en Bolivia, Bolivia, Bolivia, Bolivia. Fomenta el turismo: si TU región, que es la mía natal, o sea Tarija, se vuelve el destino turístico interno número 1, NO le subes el costo al boleto: ¡LO REDUCES! como parte de la política pública de TURISMO. Porque tu subvención genera muchos más rendimientos que costos. ¿Se entiende? Para esto es para lo que sirve normalmente el Estado: para generar políticas públicas útiles para los ciudadanos. “¡Ah! Pero de ideologías no se come”. Esto es ideológico. Y sí, mucha gente termina comiendo mejor cuando existe una subvención clave. (Para el caso ni siquiera se necesita subvencionar. Con dejar la fantasía de que BoA tiene que ser rentable es suficiente, porque con que haya equilibrio basta).
Dejar a la gente jodida y sin poder desplazarse porque los precios suben y se indexan al precio del dólar de mercado (que no controla el Estado) genera una afectación directa a las economías… ¡Pare de sufrir! Que la izquierda está “devastada”- o por los menos discursivamente así la necesitan- y estos “genios” están resolviendo “sin ideologías” (¿o sin una idea?) la situación económica del país.
2. Quitaron la obligatoriedad del descuento por planilla que se destinaba a los sindicatos. ¿Será parte del acuerdo con la COB? Como hay estado de sitio, no se puede decir nada. Y quizás tampoco se quiere. El que curiosamente lo ha celebrado es William Bascopé, ministro de Trabajo, que en rigor “defiende” por competencia laboral el sindicalismo.
3. Sale de la cueva el diputado Néstor Rodríguez y presenta un proyecto de Ley para esterilizar mujeres en situación de calle; incluye menores de edad en la propuesta. Fujimori celebra en la tumba y no solo porque su hija es presidenta. La Defensoría del Pueblo extrañamente espabiló y rechazó fehacientemente la propuesta.
4. “Un día vendes chinchulines y al otro día administras la cartera más importante del Estado”. De JP a Zamora, que le devuelve el favor y le dice: “el trabajo dignifica”. Las barras por uno y otro han calentado las redes. Dos cosas son ciertas: la vida da vueltas y el trabajo dignifica. Mientras tanto, Carlos Valverde se enojó, los mandó a todos donde usted ya sabe, lector. Y es que las preocupaciones centrales hoy son otras.
5. Todos los presidentes ostentan el cóndor de Los Andes mientras dura su mandato. Así dice la norma. Lo que resulta una amarrada de huatos monumental (diría Mesa) es la ceremonia de autocondecoración. Jaime Aparicio, diplomático que en contradicción con su carrera fungió como uno de los heaters más importantes del masismo, quedó -al menos- contrariado con la ceremonia. La sorpresa mayor fue la cara de “me lo merezco”. Casi como cuando un alumno hace “chanchullo” y luego feliz muestra el examen. Una periodista, lista como pocas, cuando vio el cuadro se preguntó: “¿Por qué se lo entregan? ¿De qué eminente aporte a la humanidad me he perdido?”. Otra le contestó: “vengo del futuro y el condecorado se va a volver intelectual en pocos meses y se llenará de Honoris Causas”. (Como el que sabemos, pensó la tercera)
