lunes, noviembre 2, 2026

De Halloween a Cerimedo

La agenda boliviana no sabe de feriados. Este largo fin de semana llevó en su vientre la vida desde la muerte. Volvimos a nuestros orígenes a través de un nuevo encuentro con los nuestros desde la luz, desde el pan, desde el agua, desde la fundamental certeza, para quienes la tenemos, de que la vida no termina en un cajón y menos la fuerza del amor que nos hace imbatibles. En la noche de Halloween las calles de la Bolivia más urbana también hablaron: dijeron que ya nos hicimos dueños de un Jalohuín que hizo palpitar nuevamente el comercio, que juntó a wawas y adultos, puso en el mismo espacio a jailones y humildes intercambiando dulces, nos vendieron brujas de chocolate y api con pastel, la noche dio espacio a un dinosaurio gigante, una perfecta catrina y un chico pobre sin disfraz pero con una calabaza de plástico llena de ilusión. Ambas fiestas actualizaron, pese a la profunda crisis económica, nuestra vocación colectiva, nuestra necesidad de lazos familiares, nuestra capacidad de armar la fiesta. Otro año para fortalecer el tejido social que hace de paraguas en un momento de rayos y centellas.

Rayos y centellas. Tengo la impresión de que pasado el feriado volveremos a nuestras ecuaciones para no taladrar nuestra economía, para llegar a fin de mes. En esas ecuaciones hay un factor común: la bronca con la política. No he escuchado a nadie, salvo que sea parte del poder ejecutivo, que mire con mediano optimismo el futuro del país y el futuro en nuestros bolsillos. Los diagnósticos son sombríos y las proyecciones son gases lacrimógenos. La lista de escándalos ya superó los dedos de las manos: la vergonzosa relación Presidente-Vicepresidente, las consecuencias cotidianas de su impresentable divorcio; una asamblea explosionada por intereses particulares y divisiones políticas; un sistema de justicia casi tan oscuro como la Policía o el hermetismo militar; crisis de combustibles rodeando un viejo y nuevo esquema de corrupción en YPFB; maletas de dólares perdidas en el espacio; cajas fuertes vacías de narco millonario; maletas de oro con su dueño en casita junto a Ricitos de Oro, un Fiscal General en la cana sin un procedimiento claro pero con una serie de pistas escandalosas, un poder ejecutivo agujereado por renuncias de altas autoridades y, no me olvido, la lluvia de audios.

Lluvia de audios. La marca registrada es Fer. Sin duda importa de dónde se distribuye más de una decena de audios altamente comprometedores para el actual Gobierno, sin duda se precisa la confirmación o no de la autenticidad de cada una de estas piezas, sin duda sobrevuela el fantasma de la inteligencia artificial, sin duda existen intenciones de golpear al gobierno de Paz Pereira, pero nada de esto impide que nos preguntemos con indignación cuán incrustado está/ba Fer en la matriz decisional del actual poder político boliviano.

Fer. Así lo llaman Bibi y Cata, la esposa e hija del presidente Rodrigo Paz. Fer contó, en un acto público, de su amistad con ambas. Resumen ejecutivo de las noticias: en Mar del Plata rodó por la vida en un taxi hasta que reparte la información de una beca deportiva y después una formación en comunicación política. Poco se sabe de sus títulos, bastante se sabe de sus negocios inmobiliarios y una estafa con la venta de un inmueble a dos compradores diferentes, ampliamente documentada en los medios argentinos que le cuesta una condena. No pisa la cárcel. Llega el primer matrimonio y después la acusación de ser un hombre violento. No se sabe mucho. Luego llega el tiempo de la publicidad, el manejo de redes, grandes clientes, llegamos al tiempo de Fer, el consultor político. Nace su empresa Numen: marketing político digital. Con socios funda La Derecha Diario. Con astucia es parte de campañas políticas locales en Argentina, luego vinculado a la campaña con Jair Bolsonaro, luego parte de la estrategia digital de Javier Milei, su nombre hace eco en las campañas de la derecha chilena, Colombia, en Perú, tiene relaciones con operadores de Trump y… ¡Bingo! Llega el tiempo de Bolivia, Bolivia, Bolivia.

Tiempo de oro: está en el oído de Rodrigo Paz, en las fotos de reuniones clave con autoridades norteamericanas, en la foto con el rey de España, es parte del paisaje en el Palacio aunque las autoridades dicen casi no conocerlo. Todo “iría bárbaro” si aquella noche de agosto Nadia Beller moría en el atentado, la misma noche en la que Fer pretendía volar a Argentina. Sin embargo Beller, su entonces pareja, sobrevivió, habló, habló y habló. Lluvia de indicios: acusaciones de negociados, cajas con dinero, granjas de bots, mensajes con Beller, mensajes con policías, control de vuelos del narcotráfico, registros de llamadas con autoridades judiciales, audios, audios, audios… Si se confirma la autenticidad de estos contenidos nos deben explicaciones un par de ministros, un par de uniformados y un par de miembros de la familia del Presidente. Fer decidía sobre el poder de los ministros, ponía autoridades, pedía romper bloqueos con toda la fuerza, se refiere con desprecio a los indígenas del país, pide ayuda a la Primera Dama cuando no le hacen caso, manda a pedir comida a la hija del Presi porque tiene hambre a tiempo de confirmar una reunión con ella… Hasta aquí ya circuló mucha información sobre Cerimedo (privado de su libertad por los casos de violencia intrafamiliar, intento de feminicidio y enriquecimiento ilícito) y falta saber cuál es el retrato confirmado del entonces Asesor Presidencial. Si el 10 por ciento de sus andanzas bolivianas se confirma, Fer y uno más están en aprietos. Como Halloween, está de terror.

OTROS PICANTES