Un pueblo que pierde la memoria está destinado a desaparecer, por ello es necesario recuperar la memoria histórica colectiva y popular, ya que, en 200 años de la vida republicana de Bolivia, se han desarrollado aproximadamente 190 golpes de estado, revoluciones e insurrecciones.
Quisiera hacer particular mención a las interrupciones militares de la década de los 60 hasta los 80, porque se desarrollaron bajo la egida de la Doctrina de Seguridad Nacional y el Plan Cóndor, que eran un conjunto de directrices y estrategias de los EEUU para América Latina, que buscaban acabar con cualquier intento de surgimiento de la izquierda y el comunismo después de la victoriosa revolución cubana de 1959; estos golpes militares fueron muy similares en todo el Continente y se desarrollaron en coordinación y ayuda mutua de los gobiernos militares dictatoriales, existiendo el entrenamiento y capacitación en contrainsurgencia, inteligencia y represión en la “Escuela de las Américas” de las fuerzas armadas del Continente. Incluso Agentes especializados en tortura y desapariciones forzadas se trasladaban a diversos países del Cono Sur para ayudar en la represión de numerosos líderes y lideresas de izquierda, trabajadores, obreros, mineros, dirigentes estudiantiles y cualquier persona que se opusiera al régimen fascista. Organismos Internacionales de Derechos Humanos estiman que aproximadamente 90.000 personas fueros “desaparecidas” durante este periodo, sin contar los asesinatos en masacres y durante los golpes de estado.
En Bolivia la Asociación de Familiares de Detenidos, Desaparecidos y Mártires por la Liberación Nacional ASOFAMD tiene el registro de 154 víctimas, pero se estima que el numero puede ser tres veces mayor de personas que no se registraron y que sus familiares nunca más supieron de su paradero. No obstante que en el gobierno de Evo Morales se conformó la Comisión de la Verdad, no se pudieron establecer procesos de reparación y justicia.
A continuación, mostramos los procesos golpistas de estas décadas:
| Año | Líderes golpistas | Mandatario Derrocado |
| 1964 | Gral. René Barrientos y Gral. Alfredo Ovando | Víctor Paz Estenssoro |
| 1969 | Gral. Alfredo Ovando Candía | Luis Adolfo Siles Salinas |
| 1970 | Gral. Juan José Torres (Contragolpe) | Junta Militar de facto |
| 1971 | Cnel. Hugo Banzer Suárez | Gral. Juan José Torres |
| 1978 | Gral. Juan Pereda Asbún | Gral. Hugo Banzer Suárez |
| 1978 | Gral. David Padilla Arancibia | Gral. Juan Pereda Asbún |
| 1979 | Cnel. Alberto Natusch Busch (duró 6 días) | Walter Guevara Arze |
| 1980 | Gral. Luis García Meza | Lidia Gueiler Tejada |
| 1981 | Gral Celso Torrelio | Gral. Luis García Meza |
| 1982 | Gral Guido Vildoso asume el mando de la Junta Militar tras la salida de Torrelio, iniciandoLa transición de entrega del poder a los civiles en 1982 | Elecciones democráticas |
Quisiera hacer mención especial a la “Masacre de Todos Santos”, que se dio hace 47 años, en la madrugada del 1 de noviembre de 1979, cerca de las 2:30, el Coronel Natusch Busch dirigió un nuevo golpe de Estado militar, contra el Presidente interino constitucional Walter Guevara Arce, desarrollándose la resistencia popular y la conocida con el nombre de “Masacre de Todos Santos”. Entre los motivos para este golpe y subsiguiente masacre fue la de detener las investigaciones por delitos de lesa humanidad que se efectuaba en el Parlamento, bajo la iniciativa del entonces diputado Marcelo Quiroga Santa Cruz, quien inició un Juicio de Responsabilidades al ex presidente el dictador Hugo Banzer Suarez
La Masacre de Todos Santos fue uno de los episodios más violentos y cruentos de la historia política de Bolivia, ocurrido a partir del 1 de noviembre de 1979. Este golpe militar fue liderado por el coronel Alberto Natusch Busch, con apoyo de ciertos sectores y regimientos militares como el Tarapacá e Ingavi, derrocando al presidente interino constitucional Wálter Guevara Arze.
En respuesta a la asonada militar de La Paz, la Central Obrera Boliviana COB y la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia CSUTCB decretaron una huelga general, bloqueo de caminos y resistencia civil. Las fuerzas militares declararon estado de sitio y atacaron a la población durante varios días, tanquetas, tropas militares y avionetas de la Fuerza Aérea dispararon indiscriminadamente contra manifestantes, estudiantes, obreros y vecinos en puntos de La Paz (como la Plaza Murillo, Munaypata, Villa Victoria y El Alto), así como en Cochabamba y los centros mineros, además de numerosas detenciones y encarcelamiento de dirigentes sociales.
No obstante la violenta represión los sectores populares mantuvieron los bloqueos de caminos, la protesta social y las movilizaciones y después de 16 días de resistencia cívico-popular insostenible para el gobierno de facto, Alberto Natusch Busch se vio forzado a entregar el mando al Congreso Nacional que eligió a Lidia Gueiler Tejada como presidenta interina de la república para encauzar el retorno constitucional, quedando gran parte de estos crímenes en la impunidad durante los años posteriores
La represión militar dejó un saldo estimado de 216 personas fallecidas, alrededor de 500 heridos y decenas de desaparecidos. Posteriormente la Asamblea Permanente de los Derechos Humanos de Bolivia APDHB logro sistematizar la información y publicar el libro “La Masacre de Todos Los Santos”, donde se encuentra documentación importante de lo sucedido en estos 16 oscuros días.
Esta terrible Masacre nos ayuda para la reflexión de la Bolivia de hoy y nos permite comprender cuán importante fueron las movilizaciones populares y el bloqueo de caminos que logró la derrota de esa dictadura, pero que hoy, la derecha intenta deslegitimar, habiendo sido un genuino instrumento de resistencia del pueblo frente a la dictadura. Más aun cuando históricamente los derechos que hoy goza la población boliviana fueron conquistados por medio de movilizaciones y bloqueos, los cuales se encuentran constitucionalizados, pero que el actual parlamento busca defenestrar.
El paso a la democracia, que gozamos hace más de 4 décadas, permitió que las FFAA comprendieran que su verdadera misión fue trastocada por intereses de la derecha internacional y nativa, usándoles como punta de lanza para ser los artífices de gobiernos dictatoriales y quienes practicaron los más horrendos crímenes y delitos de lesa humanidad contra su pueblo. Algunas de las autoridades militares fueron juzgados y condenados, pero en su mayoría estos crímenes quedaron en la impunidad.
No obstante que la democracia avanzó y se fortaleció en las últimas décadas, en la Bolivia de hoy se ha suscitado un nuevo hecho anormal y sin precedentes, un Parlamento sin memoria, sin principios y sin valores atentando contra la democracia y el estado de derecho al dejar sin efecto las investigaciones y juicios de las recientes Masacres de Sacaba, Senkata y el Pedregal del año 2019, aprobando una Ley de Restitución Integral de Derechos a policías y militares que participaron en estas masacres. A estos parlamentarios habrá que recordarles que están actuando contra la Constitución Política del Estado Plurinacional, contra Convenios y Tratados Internacionales de Derechos Humanos y contra sus funciones, y que su transitorio paso por el legislativo, no puede ser para dejar sin efecto los procesos de investigación y reparación en materia de derechos humanos, dando un duro golpe a la democracia.
En la Bolivia de hoy, se está viviendo un grave retroceso y deterioro de los derechos humanos, no se ha logrado justicia para los miles de víctimas de los delitos de lesa humanidad de las últimas 7 décadas, por ello, no podemos olvidar estos hechos, y debemos recordar la Masacre de Todos Santos y las otras tantas Masacres que cegaron la vida de tantos bolivianos y bolivianas que se inmolaron por la democracia y el respeto de los derechos humanos, por ello, es nuestro deber honrar a nuestros mártires y seguir buscando justicia y reparación..Ni Olvido Ni perdón, Justicia !!!
