{"id":986,"date":"2026-08-30T18:39:14","date_gmt":"2026-08-30T22:39:14","guid":{"rendered":"https:\/\/ajicolorado.com\/?p=986"},"modified":"2026-08-30T18:39:15","modified_gmt":"2026-08-30T22:39:15","slug":"ensayo-en-5-partes-sobre-la-nueva-derecha-en-latinoamerica-2-la-historia-recuerda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ajicolorado.com\/?p=986","title":{"rendered":"Ensayo en 5 partes sobre la nueva derecha en Latinoam\u00e9rica &#8211; 2. La historia recuerda"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si queremos entender por qu\u00e9 la derecha latinoamericana est\u00e1 regresando con tanta fuerza, quiz\u00e1 deber\u00edamos empezar por dejar de tratar a la historia como una colecci\u00f3n de fotograf\u00edas. Hay problemas que tienen una preocupante habilidad para sobrevivir a las generaciones: la desigualdad, la concentraci\u00f3n de la riqueza, la dependencia econ\u00f3mica, la intervenci\u00f3n extranjera y esa vieja costumbre de que cuando los pobres empiezan a organizarse demasiado, alguien descubre repentinamente que existe una \u201camenaza a la seguridad nacional\u201d. La nueva derecha latinoamericana no naci\u00f3 ayer y tampoco naci\u00f3 con Javier Milei, aunque \u00e9l probablemente estar\u00eda encantado de recibir semejante cr\u00e9dito.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante buena parte del siglo XX, la pol\u00edtica latinoamericana estuvo marcada por una contradicci\u00f3n bastante sencilla: sociedades profundamente desiguales intentaban construir Estados modernos mientras una enorme concentraci\u00f3n de la tierra, la riqueza y el poder permanec\u00eda en manos de minor\u00edas econ\u00f3micas. En muchos pa\u00edses, las clases trabajadoras, campesinas e ind\u00edgenas comenzaron a organizarse y a exigir algo que hoy puede sonar peligrosamente radical: mejores salarios, tierra, derechos laborales, educaci\u00f3n, salud y participaci\u00f3n pol\u00edtica, es decir, vivir mejor y la respuesta de las \u00e9lites no fue aceptar amablemente que los trabajadores tambi\u00e9n ten\u00edan opiniones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1954, Guatemala experiment\u00f3 el derrocamiento del gobierno de Jacobo \u00c1rbenz despu\u00e9s de una campa\u00f1a de presi\u00f3n y operaciones encubiertas estadounidenses. \u00c1rbenz hab\u00eda impulsado una reforma agraria que afectaba grandes extensiones de tierra, incluida propiedad de la United Fruit Company. Los documentos oficiales estadounidenses desclasificados reconocen la existencia de la operaci\u00f3n encubierta que termin\u00f3 contribuyendo al derrocamiento. Diez a\u00f1os despu\u00e9s, en 1964, Brasil sufri\u00f3 un golpe militar que inaugur\u00f3 dos d\u00e9cadas de dictadura. En Bolivia, Banzer derroc\u00f3 al general Juan Jos\u00e9 Torres mediante un sangriento golpe c\u00edvico-militar en agosto de 1971. En 1973, Chile vivi\u00f3 el golpe contra Salvador Allende. En 1976, Argentina cay\u00f3 bajo una nueva dictadura militar y Paraguay ya llevaba desde 1954 bajo la dictadura de Alfredo Stroessner.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El comunismo era la amenaza oficial pero el problema pr\u00e1ctico era mucho m\u00e1s amplio porque en Am\u00e9rica Latina no hac\u00eda falta declararse marxista para incomodar a Washington o a las \u00e9lites locales. Bastaba con intentar nacionalizar recursos, redistribuir tierra, fortalecer sindicatos o reducir la dependencia de capitales extranjeros. En Chile, por ejemplo, los documentos del propio Departamento de Estado estadounidense muestran que Washington intervino pol\u00edticamente durante el proceso electoral de 1970 y posteriormente desarroll\u00f3 distintas estrategias destinadas a impedir o debilitar al gobierno de Salvador Allende y entonces lleg\u00f3 el 11 de septiembre de 1973. Las Fuerzas Armadas chilenas bombardearon el Palacio de La Moneda que termin\u00f3 en la muerte de Allende.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La democracia fue reemplazada por una dictadura encabezada por Augusto Pinochet y el experimento neoliberal chileno comenz\u00f3 a desarrollarse bajo una condici\u00f3n bastante peculiar: libertad econ\u00f3mica para el mercado y libertad bastante limitada para quienes quisieran protestar contra ella. Los \u201cChicago Boys\u201d llegaron a convertirse en s\u00edmbolo de una transformaci\u00f3n econ\u00f3mica que redujo el papel del Estado, liberaliz\u00f3 mercados y privatiz\u00f3 numerosos servicios y empresas. La historia latinoamericana ya hab\u00eda encontrado una de las grandes contradicciones que volver\u00edan d\u00e9cadas despu\u00e9s: la derecha pod\u00eda presentarse como defensora de la libertad mientras esa libertad no siempre se aplicaba de la misma manera a todos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante los a\u00f1os sesenta y setenta, Estados Unidos impuls\u00f3 en Am\u00e9rica Latina una pol\u00edtica profundamente marcada por la Guerra Fr\u00eda y la llamada Doctrina de Seguridad Nacional. El enemigo pod\u00eda estar dentro del pa\u00eds. Pod\u00eda ser un sindicalista, un estudiante, un campesino, un periodista, un militante o simplemente alguien que hubiera cometido el error de pensar que el orden social pod\u00eda organizarse de otra manera y cuando el adversario pol\u00edtico empieza a convertirse en \u201cenemigo interno\u201d, la frontera entre pol\u00edtica y guerra comienza a desaparecer. Ese fue uno de los elementos que permiti\u00f3 la coordinaci\u00f3n represiva que posteriormente conocer\u00edamos como Operaci\u00f3n C\u00f3ndor. En noviembre de 1975, representantes de Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay formalizaron en Santiago una estructura de cooperaci\u00f3n de inteligencia a la que posteriormente se incorpor\u00f3 Brasil. El objetivo inicial era compartir informaci\u00f3n sobre opositores y organizaciones consideradas subversivas. Con el tiempo, la operaci\u00f3n evolucion\u00f3 hacia la persecuci\u00f3n y asesinato transnacional de opositores.&nbsp;&nbsp;El C\u00f3ndor no se limit\u00f3 a perseguir opositores dentro de las fronteras nacionales. Los documentos estadounidenses registraron planes para operaciones fuera de los pa\u00edses miembros, incluyendo Europa como el asesinato de Orlando Letelier y Ronni Moffitt en Washington, D.C., el 21 de septiembre de 1976, que hizo imposible seguir fingiendo que aquella coordinaci\u00f3n represiva era simplemente un asunto interno de las dictaduras sudamericanas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s de las dictaduras lleg\u00f3 el mercado, las dictaduras comenzaron a caer, Argentina regres\u00f3 a la democracia en 1983, Brasil inici\u00f3 su transici\u00f3n democr\u00e1tica a mediados de los a\u00f1os ochenta, Uruguay volvi\u00f3 a la democracia en 1985, Chile comenz\u00f3 su transici\u00f3n despu\u00e9s del plebiscito de 1988 y la salida de Pinochet de la presidencia en 1990, Paraguay termin\u00f3 con el r\u00e9gimen de Stroessner en 1989, Bolivia ya hab\u00eda regresado a la democracia en 1982 pero el fin de las dictaduras no signific\u00f3 el fin de las pol\u00edticas econ\u00f3micas que hab\u00edan comenzado a imponerse durante ellas. Durante las d\u00e9cadas de 1980 y 1990, la crisis de la deuda, los programas de ajuste estructural y posteriormente el llamado \u201cConsenso de Washington\u201d consolidaron una nueva econom\u00eda: disciplina fiscal, liberalizaci\u00f3n comercial, privatizaciones, desregulaci\u00f3n y reducci\u00f3n del papel econ\u00f3mico del Estado y durante los a\u00f1os noventa, buena parte de Am\u00e9rica Latina descubri\u00f3 que pod\u00eda votar libremente para elegir entre diferentes candidatos que promet\u00edan administrar una econom\u00eda sobre la cual cada vez parec\u00eda tener menos control. Fue una \u00e9poca de crecimiento en algunos pa\u00edses, pero tambi\u00e9n de profundas desigualdades y conflictos sociales que terminaron por desembocar en la consolidaci\u00f3n de organizaciones populares y trabajadoras que eventualmente redirigir\u00edan el camino hacia adelante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A finales de los a\u00f1os noventa y especialmente durante la primera d\u00e9cada del siglo XXI comenz\u00f3 una transformaci\u00f3n pol\u00edtica enorme: Hugo Ch\u00e1vez lleg\u00f3 al poder en Venezuela en 1999, Ricardo Lagos asumi\u00f3 en Chile en 2000, Lula da Silva lleg\u00f3 a la presidencia de Brasil en 2003, N\u00e9stor Kirchner lleg\u00f3 a Argentina en 2003, Tabar\u00e9 V\u00e1zquez lleg\u00f3 a Uruguay en 2005, Evo Morales gan\u00f3 las elecciones bolivianas en 2005 y asumi\u00f3 en enero de 2006, Rafael Correa lleg\u00f3 a Ecuador en 2007, Fernando Lugo lleg\u00f3 a Paraguay en 2008 y para 2009, seg\u00fan estudios sobre el per\u00edodo, 11 de los 17 pa\u00edses latinoamericanos analizados ten\u00edan presidentes identificados con la izquierda pero la llamada \u201cmarea rosa\u201d no fue un bloque homog\u00e9neo: Ch\u00e1vez no era Lula ni Evo pero compartieron rasgos y logros fundamentales. Un estudio sobre la desigualdad durante la marea rosa encontr\u00f3 que los gobiernos de izquierda redujeron la desigualdad de ingresos m\u00e1s r\u00e1pidamente que los gobiernos no izquierdistas, mediante pol\u00edticas como aumento de pensiones sociales, salarios m\u00ednimos y recaudaci\u00f3n tributaria y en Bolivia, el proceso fue todav\u00eda m\u00e1s profundo. La nacionalizaci\u00f3n de los hidrocarburos de 2006 aument\u00f3 el papel del Estado en la econom\u00eda, se expandieron programas sociales, se cre\u00f3 una nueva Constituci\u00f3n, se reconoci\u00f3 formalmente el car\u00e1cter plurinacional del Estado y millones de personas hist\u00f3ricamente marginadas comenzaron a ocupar espacios de poder que durante generaciones les hab\u00edan sido negados. Por primera vez en mucho tiempo, el Estado boliviano empez\u00f3 a parecerse un poco m\u00e1s a la gente que viv\u00eda dentro de \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La izquierda latinoamericana lleg\u00f3 al poder porque hab\u00eda una deuda hist\u00f3rica con los trabajadores, los campesinos, los pueblos ind\u00edgenas y los sectores populares y durante varios a\u00f1os consigui\u00f3 resultados concretos en reducci\u00f3n de pobreza y desigualdad. Millones de personas que durante d\u00e9cadas hab\u00edan sido invisibles comenzaron a recibir una parte mayor de la riqueza nacional y eso, naturalmente, produjo una reacci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A partir de la segunda mitad de la d\u00e9cada de 2010, la marea empez\u00f3 a retroceder. La ca\u00edda de los precios de las materias primas golpe\u00f3 a econom\u00edas dependientes de las exportaciones, la desaceleraci\u00f3n econ\u00f3mica redujo los m\u00e1rgenes fiscales, los esc\u00e1ndalos de corrupci\u00f3n erosionaron a varios gobiernos progresistas y la derecha aprendi\u00f3 que no necesitaba defender exactamente el viejo neoliberalismo para regresar al poder, pod\u00eda reinventarlo. Pod\u00eda presentarse como antisistema, atacar a las \u00e9lites pol\u00edticas mientras manten\u00eda intacta la concentraci\u00f3n econ\u00f3mica, hablar de libertad econ\u00f3mica y simult\u00e1neamente reivindicar gobiernos fuertes en materia de seguridad o defender elecciones y, al mismo tiempo, cuestionar organismos electorales cuando los resultados no le gustaban. Pod\u00eda utilizar el lenguaje de la democracia mientras convert\u00eda a sus adversarios en enemigos nacionales y pod\u00eda hacerlo en 280 caracteres. El siglo XXI hab\u00eda encontrado una herramienta que las dictaduras de los setenta habr\u00edan considerado ciencia ficci\u00f3n, un aparato de propaganda que cabe en el bolsillo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La nueva derecha latinoamericana aprendi\u00f3 una lecci\u00f3n de la historia: la democracia es demasiado popular como para atacarla directamente, es mucho m\u00e1s eficiente apropiarse de su lenguaje. Antes, el enemigo era el comunista y hoy puede ser el progresista, la feminista, el sindicalista, el ind\u00edgena movilizado, el migrante, el ambientalista, el estudiante, el periodista, el opositor y cualquiera que cuestione el orden econ\u00f3mico. Debemos reconocer que el fascismo hist\u00f3rico siempre necesit\u00f3 construir una categor\u00eda de personas a las que se pudiera presentar como amenaza para justificar una respuesta excepcional, por eso el lenguaje importa. Cuando una protesta social deja de ser una demanda y se convierte exclusivamente en \u201cterrorismo\u201d o un sindicato deja de ser una organizaci\u00f3n de trabajadores y se convierte en \u201cenemigo econ\u00f3mico\u201d. Cuando una organizaci\u00f3n ind\u00edgena deja de ser un actor pol\u00edtico y se convierte en \u201cobst\u00e1culo al desarrollo\u201d y la pobreza deja de ser una consecuencia de la estructura econ\u00f3mica y pasa a interpretarse como fracaso individual. Casi nunca se pregunta cu\u00e1nto esfuerzo tuvo que hacer el hijo de un millonario para nacer millonario, pero esas son las peque\u00f1as preguntas que suelen desaparecer cuando la econom\u00eda se convierte en una cuesti\u00f3n moral.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entonces volvemos al punto de partida: \u00bfQu\u00e9 tiene que ver todo esto con la nueva derecha? Pues todo, porque el Plan C\u00f3ndor fue producto de una \u00e9poca en la que las dictaduras latinoamericanas entendieron que pod\u00edan coordinarse para combatir a un enemigo pol\u00edtico com\u00fan pero los gobiernos actuales no est\u00e1n haciendo eso. Estamos viendo otra forma de internacionalizaci\u00f3n pol\u00edtica: Ideas que cruzan fronteras, asesores que trabajan en diferentes pa\u00edses, campa\u00f1as que copian estrategias, gobiernos que comparten modelos de seguridad, discursos pol\u00edticos que se reproducen casi simult\u00e1neamente y una relaci\u00f3n cada vez m\u00e1s estrecha entre determinadas derechas latinoamericanas y Washington. La diferencia es que ahora el mensaje no llega necesariamente mediante un manual militar, puede llegar mediante un podcast. No hace falta una reuni\u00f3n secreta en Santiago, basta un grupo de WhatsApp o videos en TikTok porque ya no hace falta que alguien nos diga expl\u00edcitamente qui\u00e9n es el enemigo, el algoritmo puede encargarse de repet\u00edrnoslo hasta que parezca que siempre lo supimos. Las condiciones pol\u00edticas cambian, pero las estructuras de poder sobreviven.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La concentraci\u00f3n de la riqueza sigue siendo una de ellas, la desigualdad contin\u00faa siendo una de las caracter\u00edsticas estructurales de Am\u00e9rica Latina. En 2025, la CEPAL se\u00f1alaba que el 10% m\u00e1s rico de la regi\u00f3n concentraba alrededor del 34,2% del ingreso total y cuando una regi\u00f3n contin\u00faa siendo una de las m\u00e1s desiguales del planeta, resulta bastante interesante que la respuesta pol\u00edtica dominante sea decirles a los pobres que deben competir mejor, como organizar una carrera entre alguien con zapatos y alguien sin piernas y luego felicitar al ganador por su mayor capacidad y esfuerzo.La comparaci\u00f3n hist\u00f3rica nos deja una conclusi\u00f3n inc\u00f3moda, la derecha latinoamericana de hoy no es simplemente la derecha de los a\u00f1os setenta. Es m\u00e1s \u201cdemocr\u00e1tica\u201d en su origen, m\u00e1s digital, m\u00e1s populista, m\u00e1s capaz de utilizar el lenguaje de la indignaci\u00f3n social pero tambi\u00e9n recupera algunas ideas antiguas: la primac\u00eda del mercado sobre la redistribuci\u00f3n, la defensa de estructuras de propiedad altamente concentradas, el endurecimiento de la respuesta estatal frente a la protesta y una relaci\u00f3n particularmente estrecha entre seguridad, orden y poder y mientras tanto, Estados Unidos vuelve a mirar hacia el sur con un inter\u00e9s que dif\u00edcilmente puede considerarse inocente y Am\u00e9rica Latina sigue siendo demasiado rica en minerales, hidrocarburos, alimentos, agua y posiciones estrat\u00e9gicas como para que las grandes potencias pierdan inter\u00e9s en ella. Quiz\u00e1 por eso deber\u00edamos mirar el presente con memoria, para recordar qu\u00e9 ocurri\u00f3 cuando la desigualdad, el miedo, la intervenci\u00f3n extranjera, la concentraci\u00f3n econ\u00f3mica y la militarizaci\u00f3n de la pol\u00edtica comenzaron a combinarse. El problema hist\u00f3rico fue cuando determinadas ideas decidieron que algunos ciudadanos val\u00edan m\u00e1s que otros, que determinada riqueza era intocable y que quien cuestionara ese orden pod\u00eda convertirse en enemigo. Cuando eso ocurri\u00f3, los trabajadores no fueron quienes escribieron las reglas, las padecieron. La nueva derecha latinoamericana todav\u00eda est\u00e1 escribiendo las suyas y si queremos saber hacia d\u00f3nde puede llevarnos, primero tenemos que mirar hacia atr\u00e1s y si la nueva derecha est\u00e1 construyendo un nuevo mapa pol\u00edtico latinoamericano, \u00bfqui\u00e9nes est\u00e1n dentro de ese mapa, desde cu\u00e1ndo y qu\u00e9 papel est\u00e1 jugando Estados Unidos en su construcci\u00f3n?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si queremos entender por qu\u00e9 la derecha latinoamericana est\u00e1 regresando con tanta fuerza, quiz\u00e1 deber\u00edamos empezar por dejar de tratar a la historia como una colecci\u00f3n de fotograf\u00edas. 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