{"id":910,"date":"2026-08-24T19:41:58","date_gmt":"2026-08-24T23:41:58","guid":{"rendered":"https:\/\/ajicolorado.com\/?p=910"},"modified":"2026-08-24T19:41:59","modified_gmt":"2026-08-24T23:41:59","slug":"ensayo-en-5-partes-sobre-la-nueva-derecha-en-latinoamerica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ajicolorado.com\/?p=910","title":{"rendered":"Ensayo en 5 partes sobre la nueva derecha en Latinoam\u00e9rica"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u00bfLa nueva derecha o la vieja receta?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay algo particularmente latinoamericano en nuestra manera de hacer pol\u00edtica: podemos pasar veinte a\u00f1os discutiendo si el Estado debe intervenir en la econom\u00eda, otros veinte discutiendo si el mercado debe salvarnos de nosotros mismos y, cuando ninguna de las dos cosas funciona exactamente como prometieron, elegir al se\u00f1or que grita m\u00e1s fuerte contra el sistema. Durante buena parte de la primera d\u00e9cada del siglo XXI, Am\u00e9rica Latina tuvo su famosa \u201cmarea rosa\u201d. Gobiernos de izquierda o centroizquierda llegaron al poder prometiendo recuperar el papel del Estado, reducir la desigualdad y construir una mayor autonom\u00eda frente a Washington. Venezuela, Bolivia, Ecuador, Brasil, Argentina, Uruguay y otros pa\u00edses tomaron caminos diferentes, pero compartieron una idea bastante sencilla: despu\u00e9s de d\u00e9cadas de neoliberalismo, quiz\u00e1 Am\u00e9rica Latina pod\u00eda intentar gobernarse un poco m\u00e1s por cuenta propia. Sin embargo, hoy se vive una marea absolutamente distinta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde Jair Bolsonaro en Brasil en 2018, pasando por Nayib Bukele en El Salvador, Javier Milei en Argentina desde 2023, Daniel Noboa en Ecuador, Jos\u00e9 Antonio Kast en Chile, hasta los recientes gobiernos de Rodrigo Paz en Bolivia y Keiko Fujimori en Per\u00fa, Am\u00e9rica Latina est\u00e1 atravesando un giro hacia la derecha que ya no parece una colecci\u00f3n de accidentes electorales aislados. En 2026, incluso Colombia acaba de incorporarse a esta tendencia con la victoria de Abelardo de la Espriella. Distintos pa\u00edses, distintos problemas y pol\u00edticos bastante diferentes entre s\u00ed, pero una coincidencia cada vez m\u00e1s evidente: el p\u00e9ndulo latinoamericano volvi\u00f3 a moverse hacia la derecha.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta nueva derecha no es exactamente la de nuestros padres. No necesita necesariamente generales para gobernar, ni golpes de Estado para llegar al poder, ni discursos interminables sobre la civilizaci\u00f3n occidental pronunciados desde un balc\u00f3n militar. Tiene elecciones, TikTok, X, Instagram, podcasts, influencers, campa\u00f1as digitales y una capacidad extraordinaria para convertir cualquier problema estructural en un enemigo con nombre y apellido. Antes el enemigo pod\u00eda ser el comunismo, ahora puede ser la casta, el progresismo, los zurdos, los delincuentes, la ideolog\u00eda de g\u00e9nero o cualquier persona que haya cometido el error de parecer demasiado de izquierda en internet. La f\u00f3rmula resulta particularmente atractiva porque combina dos cosas que hist\u00f3ricamente funcionan muy bien en sociedades desesperadas: miedo y promesa de orden. \u00bfHay inseguridad? Mano dura, \u00bfinflaci\u00f3n? Recortemos el Estado, \u00bfcorrupci\u00f3n? Destruyamos a la clase pol\u00edtica, \u00bfmigraci\u00f3n? Cerremos fronteras, \u00bfprotestas? M\u00e1s polic\u00eda y si despu\u00e9s de todo eso los problemas contin\u00faan, siempre queda una explicaci\u00f3n disponible: la culpa es de los que gobernaron antes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bukele convirti\u00f3 la lucha contra las pandillas en el principal s\u00edmbolo de su gobierno y consigui\u00f3 una popularidad enorme dentro y fuera de El Salvador. Su modelo de seguridad, basado en encarcelamiento masivo, militarizaci\u00f3n y una pol\u00edtica de mano dura, comenz\u00f3 a ser observado e imitado por otros gobiernos latinoamericanos. Milei, por su parte, convirti\u00f3 el rechazo al Estado y a la llamada \u201ccasta\u201d en una identidad pol\u00edtica. Su victoria en 2023 no fue simplemente el triunfo de un candidato liberal: fue la expresi\u00f3n electoral de una sociedad profundamente frustrada con d\u00e9cadas de crisis econ\u00f3mica. No estamos viendo simplemente una conspiraci\u00f3n internacional de derechistas con trajes oscuros reunidos en alg\u00fan s\u00f3tano de Miami para decidir cu\u00e1l ser\u00e1 el pr\u00f3ximo pa\u00eds en ser neoliberalizado. Estamos viendo algo mucho m\u00e1s complejo: sociedades reales, con problemas reales, reaccionando a crisis reales y encontrando respuestas pol\u00edticas que, cada vez con mayor frecuencia, favorecen a la derecha.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La derecha latinoamericana contempor\u00e1nea tiene referentes internacionales. Tiene redes de asesores, comunicadores, organizaciones, empresarios, operadores digitales y v\u00ednculos pol\u00edticos que atraviesan las fronteras nacionales. El caso del consultor argentino Fernando Cerimedo es particularmente ilustrativo: su influencia pas\u00f3 de la campa\u00f1a de Javier Milei a redes pol\u00edticas m\u00e1s amplias de la derecha latinoamericana y, actualmente, a v\u00ednculos con el gobierno de Rodrigo Paz en Bolivia. La pol\u00edtica latinoamericana est\u00e1 empezando a funcionar como una franquicia. Por eso Bukele puede convertirse en referencia para candidatos de pa\u00edses que no tienen maras como las salvadore\u00f1as. Por eso Milei puede convertirse en referente incluso all\u00ed donde las condiciones econ\u00f3micas son completamente distintas. Por eso una campa\u00f1a colombiana puede utilizar inteligencia artificial, WhatsApp, nacionalismo, religi\u00f3n y miedo al comunismo para construir una candidatura presidencial en 2026.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y mientras Am\u00e9rica Latina gira hacia la derecha, Estados Unidos tambi\u00e9n est\u00e1 modificando radicalmente su relaci\u00f3n con la regi\u00f3n. La administraci\u00f3n de Donald Trump ha adoptado una pol\u00edtica mucho m\u00e1s agresiva en materia de seguridad y narcotr\u00e1fico. Durante el \u00faltimo a\u00f1o, operaciones militares estadounidenses contra embarcaciones sospechosas de transportar drogas han dejado m\u00e1s de 200 muertos, y Washington est\u00e1 intentando extender esa estrategia hacia operaciones terrestres mediante acuerdos con Colombia, Ecuador y Honduras. Associated Press describe este proceso como una de las intervenciones estadounidenses m\u00e1s asertivas en Am\u00e9rica Latina en d\u00e9cadas y aqu\u00ed es donde resulta imposible mirar la nueva derecha latinoamericana \u00fanicamente como un fen\u00f3meno electoral interno, porque Estados Unidos nunca ha sido un espectador neutral de la pol\u00edtica latinoamericana. La historia del continente est\u00e1 llena de ejemplos: Golpes de Estado, dictaduras, bloqueos, operaciones encubiertas, presiones econ\u00f3micas, entrenamiento militar, intervenciones. La Guerra Fr\u00eda termin\u00f3 hace m\u00e1s de tres d\u00e9cadas, pero Washington nunca abandon\u00f3 completamente la idea de que Am\u00e9rica Latina pertenece a su esfera estrat\u00e9gica. Ya no necesariamente hablamos de \u201cluchar contra el comunismo\u201d, hablamos de combatir al narcotr\u00e1fico, al terrorismo, proteger las fronteras, defender la democracia, garantizar inversiones, combatir organizaciones criminales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La preocupaci\u00f3n aumenta cuando determinados gobiernos latinoamericanos empiezan a considerar normal la presencia militar estadounidense como parte de su pol\u00edtica interna de seguridad. En Ecuador, por ejemplo, el gobierno de Daniel Noboa ha solicitado cooperaci\u00f3n militar estadounidense contra organizaciones criminales; en 2026 comenzaron operaciones conjuntas entre ambos pa\u00edses. En Colombia, el nuevo gobierno de Abelardo de la Espriella autoriz\u00f3 operaciones militares conjuntas con Estados Unidos, marcando un cambio importante respecto a la pol\u00edtica del gobierno anterior. Porque parece que cada generaci\u00f3n latinoamericana tiene que descubrir nuevamente que cuando Washington dice que quiere \u201cayudarnos a combatir una amenaza\u201d, conviene revisar primero d\u00f3nde est\u00e1 la letra peque\u00f1a. La diferencia entre cooperaci\u00f3n e injerencia no siempre est\u00e1 en el discurso, a veces est\u00e1 en qui\u00e9n toma las decisiones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aqu\u00ed llegamos al verdadero motivo de esta serie. Porque el Plan C\u00f3ndor no apareci\u00f3 de la nada. Fue construido progresivamente sobre una \u00e9poca de Guerra Fr\u00eda, anticomunismo, coordinaci\u00f3n militar, inteligencia regional y una concepci\u00f3n pol\u00edtica en la que determinados gobiernos consideraban que sus adversarios internos eran amenazas de seguridad y aunque hoy vivimos en otro mundo donde tenemos elecciones, tenemos redes sociales, instituciones civiles y gobiernos que llegaron al poder mediante el voto tambi\u00e9n tenemos una derecha regional cada vez m\u00e1s coordinada pol\u00edticamente, una creciente militarizaci\u00f3n de la seguridad, una pol\u00edtica estadounidense mucho m\u00e1s agresiva y una tendencia preocupante a presentar determinados conflictos sociales y pol\u00edticos como problemas de seguridad. Quiz\u00e1 el mayor error que podemos cometer al mirar la historia es imaginar que los acontecimientos hist\u00f3ricos regresan vestidos exactamente igual. Los fascismos no regresan necesariamente con uniformes, los golpes de Estado no siempre empiezan con tanques, la intervenci\u00f3n extranjera no siempre comienza con una invasi\u00f3n y la p\u00e9rdida de derechos rara vez comienza con alguien anunciando que ma\u00f1ana dejar\u00e1 de existir la democracia. Porque si algo demuestra la historia latinoamericana es que los problemas de nuestro continente pueden cambiar de nombre, de partido y hasta de generaci\u00f3n, pero las grandes potencias, las \u00e9lites y los gobiernos siguen teniendo intereses y los pueblos seguimos teniendo la desagradable costumbre de pagar la cuenta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La nueva derecha latinoamericana est\u00e1 aqu\u00ed, la pregunta es qui\u00e9n est\u00e1 escribiendo su guion y, sobre todo, qui\u00e9n va a terminar pagando por \u00e9l.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfLa nueva derecha o la vieja receta? Hay algo particularmente latinoamericano en nuestra manera de hacer pol\u00edtica: podemos pasar veinte a\u00f1os discutiendo si el Estado debe intervenir en la econom\u00eda, otros veinte discutiendo si el mercado debe salvarnos de nosotros mismos y, cuando ninguna de las dos cosas funciona exactamente como prometieron, elegir al se\u00f1or [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":23,"featured_media":911,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[4,3],"tags":[],"class_list":["post-910","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-articulos","category-muy-picante"],"jetpack_publicize_connections":[],"wpmagazine_modules_lite_featured_media_urls":{"thumbnail":["https:\/\/ajicolorado.com\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/AP26066554039931-150x150.jpg",150,150,true],"cvmm-medium":["https:\/\/ajicolorado.com\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/AP26066554039931-300x300.jpg",300,300,true],"cvmm-medium-plus":["https:\/\/ajicolorado.com\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/AP26066554039931-305x207.jpg",305,207,true],"cvmm-portrait":["https:\/\/ajicolorado.com\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/AP26066554039931-400x600.jpg",400,600,true],"cvmm-medium-square":["https:\/\/ajicolorado.com\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/AP26066554039931-600x600.jpg",600,600,true],"cvmm-large":["https:\/\/ajicolorado.com\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/AP26066554039931-1024x720.jpg",1024,720,true],"cvmm-small":["https:\/\/ajicolorado.com\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/AP26066554039931-130x95.jpg",130,95,true],"full":["https:\/\/ajicolorado.com\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/AP26066554039931.jpg",1280,720,false]},"categories_names":{"4":{"name":"ART\u00cdCULOS","link":"https:\/\/ajicolorado.com\/?cat=4"},"3":{"name":"MUY PICANTE","link":"https:\/\/ajicolorado.com\/?cat=3"}},"tags_names":[],"comments_number":"0","brizy_media":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/ajicolorado.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/910","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/ajicolorado.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/ajicolorado.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ajicolorado.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/23"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ajicolorado.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=910"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/ajicolorado.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/910\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":912,"href":"https:\/\/ajicolorado.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/910\/revisions\/912"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ajicolorado.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/911"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/ajicolorado.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=910"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/ajicolorado.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=910"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/ajicolorado.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=910"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}