{"id":1233,"date":"2026-10-18T19:39:40","date_gmt":"2026-10-18T23:39:40","guid":{"rendered":"https:\/\/ajicolorado.com\/?p=1233"},"modified":"2026-10-18T19:39:41","modified_gmt":"2026-10-18T23:39:41","slug":"anticapitalismo-primera-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ajicolorado.com\/?p=1233","title":{"rendered":"Anticapitalismo (primera parte)"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\">El anticapitalismo tiene m\u00faltiples variantes; las m\u00e1s importantes se concentran en el rechazo al capital privado y al nivel de poder que este ha alcanzado sobre los Estados y gobernantes. Esta lectura es importante, pero reduce el capitalismo al capital y al poder. Por ello, los movimientos en diferentes partes del planeta, incluido nuestra Bolivia, tienden a maximizar la \u201cnacionalizaci\u00f3n\u201d, la \u201cestatizaci\u00f3n\u201d y la \u201cexpulsi\u00f3n del capital\u201d. En s\u00ed mismos, estos hechos reescriben constantemente la historia, pero tienen la limitante de ver al capitalismo solo en su fuente primaria y no en su raz\u00f3n de ser: el capitalismo es un sistema organizador de la vida, de la cultura, de la producci\u00f3n, de la pol\u00edtica, del poder, de la justicia, de la religi\u00f3n, de la propiedad, de la explotaci\u00f3n, de la apropiaci\u00f3n de la riqueza, de las relaciones sociales, de las relaciones internacionales y del uso de la violencia militar, policial, judicial y simb\u00f3lica, tambi\u00e9n es sentido com\u00fan fetichizado. Es decir, el capitalismo, en su acepci\u00f3n hist\u00f3rica e integral, es una forma civilizatoria, pero en su versi\u00f3n decr\u00e9pita.<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este capitalismo contempor\u00e1neo, el que nos envuelve y rodea en nuestra cotidianidad, emergi\u00f3 de las cenizas del nazismo y el fascismo tras la Segunda Guerra Mundial. Esta versi\u00f3n criminal fue derrotada militarmente por las tropas sovi\u00e9ticas, los poderes f\u00e1cticos del capitalismo comprendieron que el sentimiento universal era antinazi-fascista; por ello, coadyuvaron a condenar moral y jur\u00eddicamente a los reg\u00edmenes pol\u00edticos liderados por Mussolini y Hitler para \u201ccurarse en salud\u201d, como decimos popularmente. Sin embargo, nunca sancionaron al nazi-fascismo como sistema, porque lo consideraban una variante dentro del capitalismo, necesaria e imprescindible para reprimir a su opuesto civilizatorio: el socialismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En nuestro continente, el capitalismo mercantil desembarc\u00f3 en las costas del Caribe en 1492 y se impuso mediante la violencia mon\u00e1rquica colonial. La religi\u00f3n, en sus versiones cat\u00f3lica y protestante, fue el medio para legitimar dicha violencia e instaurar todo un sistema civilizatorio de genocidio social y cultural, explotaci\u00f3n social y saqueo de nuestros recursos naturales y saberes. El colonialismo capitalista mercantil se impuso a trav\u00e9s de la espada, el ca\u00f1\u00f3n y la cruz cristiana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las nacientes rep\u00fablicas independientes de nuestro continente se erigieron sobre las estructuras del colonialismo racial, capitalista mercantil; es decir, fueron los c\u00f3digos territoriales, pol\u00edticos, culturales, econ\u00f3micos y religiosos los que definieron la continuidad del sistema civilizatorio, pero por la v\u00eda del republicanismo te\u00f3ricamente independiente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El capitalismo en nuestra Bolivia es la herencia de la invasi\u00f3n espa\u00f1ola y la fuente primaria para constituir el Estado olig\u00e1rquico minero-feudal. Desde mediados del siglo XIX, los grupos pol\u00edticos, militares y mineros de la plata construyeron v\u00ednculos de dependencia con el Estado chileno y la oligarqu\u00eda anglochilena: cedieron la posesi\u00f3n y el control territorial mediante la invasi\u00f3n silenciosa del departamento del Litoral (conformado por Antofagasta, Tocopilla, Mejillones y Calama), y otorgaron concesiones de explotaci\u00f3n del guano, el salitre, yacimientos de cobre y complejos de plata a empresas anglochilenas. Aquella oligarqu\u00eda extranjera valid\u00f3 con la invasi\u00f3n su posesi\u00f3n previa de nuestro territorio. No hubo Guerra del Pac\u00edfico (1879) en el sentido estricto del hecho militar, los grupos de poder nunca defendieron militarmente nuestro territorio; capitularon, su acto antinacional nos enclaustr\u00f3 y dejo que nos cercenaran territorialmente. Sobre este drama, la oligarqu\u00eda minera de la plata se erigi\u00f3 como propietaria de nuestra Bolivia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La denominada Guerra Federal (1899) fue m\u00e1s bien una disputa entre fracciones de mineros, comerciantes y latifundistas por la sede de la capital. Los liberales, apoyados por el ej\u00e9rcito ind\u00edgena de Z\u00e1rate Willka, derrotaron a los conservadores; sin embargo, para consolidar su control del gobierno, asesinaron a los ind\u00edgenas que se hab\u00edan movilizado en defensa de sus territorios y autoridades originarias contra la oligarqu\u00eda de la plata y los latifundistas. El general Pando, reconocido por la historia oficial del republicanismo colonial como l\u00edder liberal, orden\u00f3 en su primer acto como presidente el asesinato de Z\u00e1rate Willka y de su Estado Mayor Ind\u00edgena; su segundo acto fue la capitulaci\u00f3n militar y diplom\u00e1tica ante la oligarqu\u00eda de la goma brasile\u00f1a, con lo que nos volvieron a cercenar territorialmente el Acre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sobre esta estructura se erigi\u00f3 la oligarqu\u00eda minera del esta\u00f1o. Liberales, conservadores y republicanos \u2014lobos de la misma camada del capitalismo mercantil\u2014 se alternaban en el gobierno para defender el orden social, pol\u00edtico, econ\u00f3mico, religioso y racial mediante el uso de la violencia militar y policial, asesinando a mineros e ind\u00edgenas. En pleno auge del Estado olig\u00e1rquico minero se produjo la tercera p\u00e9rdida territorial: el Chaco Boreal, tras la derrota en la Guerra del Chaco (1935) con Paraguay y la empresa petrolera inglesa Royal Dutch Shell.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El capitalismo mercantil, colonial y racial, que se erigi\u00f3 como l\u00f3gica civilizatoria republicana, se apropi\u00f3 del Estado su clase dominante nunca tuvo una visi\u00f3n universal del territorio nacional. Para ellos, la patria eran sus propiedades mineras y latifundios, y el control del gobierno y de la justicia. Sus instrumentos de dominaci\u00f3n fueron la explotaci\u00f3n de la riqueza y de nuestros pueblos, para ello ten\u00edan el control represivo de militares, polic\u00edas y la justicia, todos imbuidos de la religiosidad del invasor: el catolicismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los movimientos ind\u00edgenas de Z\u00e1rate Willka, de los ayllus de Jes\u00fas y Andr\u00e9s de Machaca, de los mineros de la&nbsp;<em>Pati\u00f1o Mines and Enterprises Consolidated<\/em>, y el Congreso Indigenal impulsado por los campesinos, cada movimiento fue reprimido, asesinados y masacrados. Los movimientos, en su respectiva temporalidad social, interpel\u00f3 al republicanismo colonial y racial, al capitalismo mercantil minero-feudal y al sistema de creencias; la validez del orden social y pol\u00edtico estaba cuestionada. El anticapitalismo, como sustrato de estos movimientos, no se reduce al capital, sino que interpel\u00f3 al capitalismo en su esencia civilizatoria, colonial, racial y explotadora. Esa es la trascendencia de la lucha de los pueblos y obreros.En el pr\u00f3ximo art\u00edculo desarrollaremos las luchas anticapitalistas desde mediados del siglo XX hasta el presente.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El anticapitalismo tiene m\u00faltiples variantes; las m\u00e1s importantes se concentran en el rechazo al capital privado y al nivel de poder que este ha alcanzado sobre los Estados y gobernantes. Esta lectura es importante, pero reduce el capitalismo al capital y al poder. 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